Algunos consejos prácticos para nuestros tiempos de adoración



Estuvimos hablando un poco sobre la adoración últimamente en la iglesia y pensé que podía serle útil a alguien compartir algunos artículos al respecto.
¡Por lo que aquí vamos!

La serie de artículos se llama "Algunos consejos prácticos para nuestros tiempos de adoración" y trata principalmente pequeños aspectos de la adoración que llevamos a cabo juntos en la congregación.
NO es solo para aquellos que ejercen el ministerio de música en la Iglesia, sino para todos nosotros que participamos, como mínimo cada domingo, en aquellos tiempos donde alguien se para al frente y dice: "Los invito a ponerse de pie. Vamos a alabar/ adorar a Dios".
Esta serie está basada en las palabras de Jesús reseñadas en Mateo 6:5-15, las cuales incluyen lo que comúnmente se denomina como "Padre Nuestro".

Está claro que este pasaje de Mateo no dice: "Y cuando ADORES...", sino "y cuando ORES...".

Pero podemos decir con toda seguridad dos cosas:
1- Hay una gran relación entre la oración y la adoración.
Como ejemplo no hace falta más que navegar un poco por los preciosos salmos que tenemos en la Biblia y ver cómo se entrelazan oraciones, ruegos, peticiones, junto con acciones de gracias, alabanza, exaltación y adoración.
Adoramos a Dios por sus perfecciones y sus perfecciones nos dan seguridad para orar, y cuando sus perfecciones responden nuestras oraciones esto nos lleva a adorar más a Dios llenos de deleite, gozo y gratitud.
Un ejemplo de esto es el Salmo 116:1 "Amo a Jehová, pues ha oído mi voz y mis súplicas"

Comentando este verso, E.M. Bounds escribió: "la alabanza nace de la gratitud del corazón... por la misericordia recibida... Esta es la relación intrínseca entre la acción de gracias, o alabanza... y la oración... La alabanza está taníntimamente unida a la oración que no puede separarse" ("Lo mejor de E.M. Bounds". Pag. 302,304).

Esta misma relación la encontramos en el Nuevo Testamento:
"Perseverad en la oración, velando en ella con acción de gracias"
(Colosenses 4:2).

Lo mismo lo encontramos en Efesios 1:15,16; Filipenses: 1:3,4; Colosenses 1:3; 1 Tesalonicenses 1:2; 2 Timoteo 1:3; Filemon 4; Filipenses 4:6; 1 Timoteo 2:1,2.

Y para ayudar a esta relación tan íntima entre oración y adoración, el primer versículo de este pasaje de Mateo 6:5-15 al decir "ores", en griego, usa un derivado de la palabra "proseújomai", la cual el Diccionario Strong explica como "orar a Dios, suplicar, adorar" (G4336).

2- Aunque, como recién dijimos, hay una gran relación entre oración y adoración, está claro que NO son lo mismo, PERO, sin duda podemos sacar un gran provecho si aplicamos las palabras de Jesús en este pasaje a nuestros tiempos deADORACIÓN en la congregación.

¿El momento de mayor hipocresía?
Hace poco leí algo que la verdad ni me acuerdo donde lo leí, que decía algo así: "Hoy en día, el tiempo de alabanza y adoración en la Iglesia es el momento de mayor hipocresía de toda la semana".
Está claro que palabras así no son las más adecuadas para hacer amigos, y la verdad que yo no las repetiría si no fuera que tengo una gran amistad con ustedes.... jajajaja....
Pero si nos animamos a mirarnos con un buen grado de sinceridad creo que pueden ser palabras que nos confronten y nos ayuden a que nuestros tiempos de alabanza y adoración en la congregación sean más reales.

Veamos
Imaginemos que vamos a la congregación el domingo y los hermanos de la alabanza comienzan a cantar una canción que repite en la parte central: "Amo más estar contigo, amo más tu presencia, que cualquier cosa de este mundo".
Nosotros escuchamos la letra... miramos a nuestro alrededor... vemos que la mayoría está con sus ojos cerrados y cantando la canción... Por lo que también cerramos nuestros ojos mientras como por casualidad nuestra mente hace un recorrido de toda la semana. Rápidamente nos damos cuenta que en toda la semana, todo nuestro "amar la presencia de Dios" ha sido dar las gracias por la comida todas las noches... aunque sorpresivamente nos damos cuenta que unas cuantas noches aun nos olvidamos de eso...

Mientras tanto... el grupo de alabanza continúa: "Amo más estar contigo, amo más tu presencia, que cualquier cosa de este mundo".
De pronto como obra milagrosa y de gran misericordia nos acordamos que un día de la semana cuando íbamos hacia el trabajo estábamos contentos y hasta cantamos una alabanza que no recordamos cual era... Pensamos: "Ja... Yo amo a Dios... esa mañana iba tan contento cantando alabanzas"...
Pero otro pensamiento se cruza como una daga mortal: "Bueno, ufff... ahora que me acuerdo eso fue la otra semana...".
Y entre nuestros pensamientos oímos que quien dirige la alabanza comienza a decir: "Oh Señor.... eres tan hermoso... tan sublime... Como dijo el salmista: 'Prefiero un día en tus atrios que mil fuera de ellos'... Amamos pasar tiempo contigo".
Para esto casi toda la congregación grita: "Amén".
Y el grupo de alabanza empieza a tocar la canción más fuerte y todos cantan. "Ufff... la verdad la canción es muy bonita y contagiosa...".
De manera que casi sin darnos cuenta estamos nosotros también cantando animadamente: "Amo más estar contigo, amo más tu presencia, que cualquier cosa de este mundo".
Y nos dejamos llevar, como nos dice el que dirige la reunión, por el "Espíritu".

Nos sentimos bien al hacerlo. Hasta nos parece que el tiempo de adoración fue mejor que otras veces.
Termina el domingo y volvemos a nuestra vida "normal" donde algunas de las noches oramos agradeciendo por la comida... Ya sabes... es bueno para que nuestros hijos aprendan...

Y más
Si a esta situación que acabamos de ver le sumamos:
- Que el guitarrista está más preocupado pensando que dentro de un rato viene el súper solo de guitarra que estuvo practicando mucho, que en tocar su guitarra concentrado en la grandeza de Dios.
- Que el baterista está peleado con el tecladista.
- Que la chica que está en el coro está contentísima porque hoy estrena una camisa nueva y como agregado emocionante ya vino el chico por el que está orando.
- Y demás pormenores...

Sin duda estamos ante una situación delicada.

¿Cómo verá Dios todo esto?


Luis Rodas


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