Como la gallina



“Había un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo, un principal entre los judíos. Este vino a Jesús de noche” (Juan 3:1,2).

En el devocional de ayer vimos a Nicodemo acercándose a Jesús cuando nadie lo podía ver, y también leímos sobre José de Arimatea que "era discípulo de Jesús… secretamente por miedo a los judíos" (Juan 19:38).
Cuántos son "discípulos de Jesús" mientras no hay un precio en el medio.
Todos hablamos muy bonito y nos aprendemos de memoria las frases de este y del otro, hasta que debemos respaldar con nuestras decisiones lo que hemos dicho.
Todos nos atragantamos con las palabras más radicales hasta que la llamada tiene un costo.

COMO POR TELÉFONO
Es como si estás hablando por teléfono y la llamada es gratis. Tú hablas y hablas. Te detienes tranquilo, piensas un poco, y luego sigues parloteando sin mirar cuantos minutos van de llamada.

Pero al otro día, vuelves a usar el teléfono. Solo que esta vez te avisan que la llamada ya no es gratis, sino que te cobrarán 5 dólares por palabra que digas.
Uffff.... Todo cambia ¿no?

De seguro antes de comenzar la llamada intentarás organizar lo que realmente quieres decir, lo anotarás, y luego lo dirás de la manera más clara.
¿Por qué?
Porque la llamada ahora tiene un costo alto...

Esto es lo que ha pasado a lo largo de la historia en la Iglesia...
Es muy fácil ser hipócrita cuando no hay ningún costo...
Es muy fácil cantar canciones, comentar la gran palabra predicada en una reunión, adular al predicador, discutir doctrinas y hablar, hablar y hablar....
Es muy fácil simular ser una maravillosa y fructifera "buena tierra" que "produce a ciento, a sesenta, a treinta por uno" (Mateo 13:23)... Pero todo cambia cuando viene la prueba...

Cuantos miles y miles de habladores no son más que semillas "sembradas en pedregales... oyen la Palabra, y al momento la reciben con gozo; pero no tienen raíz en sí, sino que son de corta duración, pues al venir la aflicción o la persecución por causa de la Palabra, luego tropiezan" (Mateo 13:20,21).

COMO DEMAS
Estos estarán a tu lado como Timoteo con Pablo, pero luego, cuando las palabras tienen precio se transformarán sin problema de conciencia en Demas, del cual Pablo escribió: "Demas me ha desamparado. amando este mundo" (2 Timoteo 4:10).
¡Qué triste!... ¿Podrán existir palabras más tristes que esas?...

Pablo preso por el evangelio... y aquel que seguramente se habría llenado la boca cuando todo era fácil... ahora se iba buscando caminos menos peligrosos... pastos frescos donde descansar... nuevos teléfonos gratuitos donde parlotear de sus grandes deseos de servir a Cristo...

COMO AQUELLA MAÑANA
Esto me recuerda a un chiste muy viejo:
Una mañana caminaban una gallina y un cerdo por el campo. De pronto se dijeron:
"¿Y si desayunamos juntos?"
"Uhhhh... qué buena idea", se dijeron.
A lo que la gallina agregó muy contenta:
"Muy bien, tengo una idea. Yo pongo los huevos y tú pones el jamón"....
El cerdo bajó su cabeza... se puso muy serio... y respondió:
"Uffff.... vaya... Decir eso para ti es fácil.... A ti te costará solo un pequeño esfuerzo... A mí me costará la vida"...

COMO LOS QUE SÓLO HABLAN
A lo largo de tu caminar en Cristo encontrarás muchas gallinas...
Ellos hablarán de darlo todo, morir por Cristo, de esto y de aquello... Y aun serán los más exigentes a la hora de demandarle a los demás... Pero cuando te pares a mirar bien la situación te darás cuenta que ellos siempre ocupan el lugar de la gallina y tú el del cerdo...

Hasta que un día ellos tienen la oportunidad inmejorable de ya no solo hablar... sino confirmar con su vida todo lo que han hablado....
Pero.... ay.... ufff.... Ahí todo cambia..... De pronto dirán:
"Ayyyy.... No se... no lo tengo claro.... Estoy confundido.... Yo creo que eso es demasiado extremo.... Creo que el camino se ve más lindo por aquí.... Adiós..... Chau.... Nos vemos...."


Luis Rodas


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