No podemos secretamente



“Había un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo, un principal entre los judíos. Este vino a Jesús de noche” (Juan 3:1,2).

Nicodemo formaba parte de uno de los 3 principales partidos religiosos: los fariseos. Y era “principal entre los judíos”. Según el versículo 10 de este capítulo y Juan 7:50, Nicodemo era miembro del Sanedrín (el consejo religioso más importante judío) y también escriba.

En este pasaje encontramos que “vino a Jesús de noche”. Muy probablemente significa que se acercó a Jesús en un momento que los demás no puedan verlo por temor a perder su reputación.
El tenía cierto interés en conocer a Jesús, pero por ahora seguía muy preocupado por cuidar su propia vida.
Más adelante, cuando Jesús ya había sido crucificado, se une a otra persona que "era discípulo de Jesús… secretamente por miedo a los judíos" para llevar su cuerpo a la tumba (Juan 19:38-40).

UNA PREGUNTA
Esto nos plantea una gran pregunta: ¿podemos ser "discípulos de Jesús secretamente"?

Cuando nos preocupa tanto la opinión de los demás al punto de esconder la verdad de la Palabra y nos avergüenza que nos reconozcan como cristianos, ¿a quién estamos amando más?
¿Podemos vivir nuestra fe a escondidas?
Estamos a punto de vivir una época donde ser cristiano y fiel a la verdad bíblica puede tener un alto costo, ¿amaremos más nuestra vida que a Cristo?

Pronto esta sociedad que presenta la pluralidad y el libertinaje como valores fundamentales, tratará como terroristas a aquellos que anuncien a Jesús como el único camino y llamen al pecado por su nombre.
Veremos a muchos negociar su "fe" a cualquier precio, y a otros camuflarse "de noche" para que nadie los vea.

Mientras tanto "el pueblo que conoce a su Dios se esforzará y actuará" (Daniel 11:32). Veremos a través de algunos hermanos la defensa y confirmación de la fe más valiente que muchos de nosotros jamás vimos en nuestra era.

¿Intentaremos seguir a Jesús secretamente?


Luis Rodas


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