Ama a otros, crucifica tu ego CULTIVANDO UN CARÁCTER PIADOSO



“El amor no se irrita” (1 Corintios 13:5)

El sentido básico de la palabra “irrita” ("paroxusmós”), es que algo nos provoca a emociones, pasiones o acciones muy intensas.
Este término se usa en la medicina (“paroxismo”) y corresponde al momento más agudo de una enfermedad.
Algo está produciendo emociones, pasiones o acciones muy intensas.

Aquí Pablo la usa en sentido negativo refiriéndose a “no ser provocado a ira” (Geneva Bible 1599).

Jonathan Edwards escribió al respecto: “El amor es contrario a dos males principales que son el orgullo y el egoísmo, aquellas profundas y siempre desbordantes fuentes de pecado y maldad en el corazón.
Aquí, en este versículo, encontramos el fruto de estos dos males: el enojo"
(“Charity and its Fruits”).
Estas NO son las únicas razones del enojo, pero aquí Pablo nos enseña algunos grandes temas a tener en cuenta para reducir la ira.

Cuando dejamos a un lado nuestro orgullo y su deseo de la buena opinión de todos (“no es jactancioso, no se envanece”), cuando no buscamos lo nuestro propio (“no busca lo suyo”), sino que por amor estamos concentrados en el bien de otros, el resultado es que somos “tardos para airarnos” (Santiago 1:19).

- Nos enteramos de que alguien habla mal de nosotros y salimos airados en defensa.
¿Pensamos en algún momento que quizás sea Dios corrigiéndonos, aún usando personas malintencionadas?
- Una persona nos corrige y el enojo nos gana, por lo que le recordamos cuantos errores él tiene también.
- Un esposo grita porque no se le da la razón, sin reflexionar si en verdad la tiene.
- Una esposa se ofende porque cree que no se la valora y honra como merece. Por lo que al hablar del tema que sea, en realidad se trata de si SU opinión es tenida en cuenta o no.
Y los ejemplos puede seguir por miles, y todos reflejan egoísmo y orgullo oculto y sin crucificar.

El ego sube, la ira crece. Y esta tristemente puede causar mucho daño.
Darle rienda suelta al enojo puede destrozar matrimonios, hijos, Iglesias, hacerte perder trabajos, aniquilar amistades, y hacer tropezar muchos hermanos.
Por esto Job 5:2 dice que “al necio lo mata la ira”. Y Proverbios 14:17: “el que fácilmente se enoja hará locuras”.

Tómalo muy en serio. Y ve a la raíz de este gran problema. Para esto, mira lo que escribió el pastor John MacArthur: “El amor no es una emoción. Es un acto de autosacrificio” (“Liberty in Christ”).
El amor es el sacrificio del ego.
Sacrificamos nuestro yo que quiere buscar saciar su sed continuamente, para concentrarnos en agradar a Dios y el bien de otros.


Luis Rodas


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