Cultiva la humildad: encuentra señales de gracia en otros (2)



“Gracias doy a mi Dios siempre por vosotros, por la gracia de Dios que os fue dada en Cristo Jesús” (1 Corintios 1:4)

Nuestra arrogancia es altísimamente escurridiza y engañosa (Salmo 19:12,13). Y logra seguir actuando aún después de habernos humillado ante Dios.

Nos comparamos delante de la trascedencia del Creador del universo y nos detestamos; pero con facilidad asombrosa, nos damos la vuelta, y nuestra arrogancia se recupera rápidamente al interactuar con las personas que nos rodean. Algo muy secreto imagina:
INFERIOR A DIOS… sí… pero... SUPERIOR AL RESTO DE LOS HOMBRES.

Así es como, cuando pensamos en Dios, nos postramos en reverencia, pero ante el contacto con los hombres el orgullo sale a flote a cada paso (Hechos 12:21-23).
Y aún somos capaces de usar nuestro “gran" quebrantamiento ante el Señor para saborear nuestro corazón sensible, enorgullecernos de nuestra humildad.
Contradicción ridícula que continúa aún cuando disertamos con lágrimas sobre nuestra gran necesidad de la misericordia de Dios o exhortamos a otros a no ser demasiado juiciosos. Algún rincón inhóspito del corazón susurra: “qué humilde eres. Los demás se están dando cuenta y te admiran”.

¿POR QUÉ?
UNA de las razones para todo esto nace del enorme error de ignorar la gracia de Dios en otros.
1- Puede suceder que en cierto punto específico la gracia de Dios en nuestra vida, por la razón que sea, es más visible.
Pero, en la vida de nuestro hermano, si miramos bien, hay otro punto específico donde la gracia de Dios es más visible que en nosotros (2 Corintios 8:14).
Tal vez eres muy disciplinado en tu vida, y para tu hermano le significa casi como cortarse un brazo o sacarse un ojo.
Pero si miras bien la vida de tu hermano encontrarás que quizás manifiesta más amor sacrificial que tú. O más paciencia, o apego a las Escrituras, o desapego al mundo, o esto o lo otro….

2- También es posible que tu hermano, por la razón que sea, esté en diferente etapa que tú en el proceso de santificación, y sólo se trata de una cuestión de tiempo (Santiago 5:8,9). Ahora la vida de tu hermano se ve fácil de menospreciar, pero el día de mañana puede que estés como los amigos rápidos de lengua de Job, dependiendo de que tenga misericordia y ore por ti (Job 42:7-9; 2 Corintios 1:10,11).

El versículo de 1 Corintios 1:4 que leímos al principio es… cuanto menos… SORPRENDENTE.
“Gracias doy a mi Dios siempre por vosotros, por la gracia de Dios que os fue dada en Cristo Jesús”

¿Sabes a quien le dirige estas palabras?
A una congregación que, para sintetizar, les amonesta más adelante: “no os congregáis para lo mejor, sino para lo peor” (1 Corintios 11:17).
¿El apóstol Pablo podía encontrar señales de la gracia de Dios en… LOS CORINTIOS?

Claro… Esto NO significa que no viera sus errores para buscar ayudarlos (1 Corintios 3:1-3; 2 Corintios 7:8-11). Así como tampoco impedía que les dijera con claridad: “os exhortamos también a que no recibáis en vano la gracia de Dios” (2 Corintios 6:1).
Y luego de su falta de reacción a la exhortación continuada, Pablo les pone en duda si verdaderamente están en la fe (2 Corintios 13:5).
Por lo que esto NUNCA nos debe llevar a no actuar con firmeza cuando debemos hacerlo (2 Corintios 13:1,2).
Pero… alerta… Pablo...
1- no los descartaba con facilidad como falsos hermanos (2 Corintios 12:15)
2- ni perdía con facilidad la esperanza de que la gracia de Dios encaminara y completara eso que parecía imposible, operando en ellos lo que estaba operando en él (2 Corintios 9:8; 13:14)

UNA PRÁCTICA MUY PROVECHOSA
Buscar señales de la gracia de Dios en la vida de tu hermano, no sólo te ayudará a cultivar la humildad; sino que aprenderás mucho de los puntos específicos en los que la actividad de Dios se está manifestando en tu hermano más que en ti.

Mira señales de la gracia de Dios en la vida de tus hermanos y da gracias a Dios.


Luis Rodas


.

0 comentarios:

Publicar un comentario

 

Instagram

Haz click AQUÍ

Twitter Updates

Sobre mí