Entre la necesaria defensa, la amargura y el orgullo (conclusión)



Para entender mejor esta sexta y última parte de "El diablo también usa el versículo 'que contendáis ardientemente por la fe'" te recomiendo que leas primero las anteriores:
- 1- El diablo también usa el versículo "que contendáis ardientemente por la fe"
- 2- No confundamos "sana doctrina" con una religión más económica
- 3- Si andas por ahí cortando cabezas, ¡debes leer esto!
- 4- Págales y te dirán todo lo que quieras oír
- 5- No busquemos nuestros 15 minutos de fama

Sin duda esta epístola de Judas es muy necesaria para poder ejercer la "defensa de la fe" correcta y equilibradamente.

Judas, luego de exponer con la máxima claridad el error de ciertas personas y exhortar a que se les confronte, nos manda a guardar algo que jamás se nos debe olvidar:
"conservaos en el amor de Dios" (Judas 21).

El Diccionario Vine explica la palabra "conservaos" ("teréo" en griego) como "vigilar sobre, preservar, guardar, custodiar".
Esto nos habla de que debemos conscientemente vigilar nuestras vidas cada día, como alguien que custodia una ciudad, para asegurarnos que no se está filtrando el resentimiento, la ira, el rencor y la amargura.

El mandato es "conservaos en el amor de Dios".
Un gran peligro en la tarea de exponer las falsas doctrinas, advertir sobre falsos maestros y denunciar el error, es permitir que nuestro corazón se endurezca o amargue.

Hebreos 12:5 nos advierte con toda claridad:
"Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor,
    Ni desmayes cuando eres reprendido por él"
El escritor de Hebreos nos enseña que si "no miramos bien", si no estamos atentos, si no vigilamos, puede "brotar alguna raíz de amargura", y así no solo nosotros podemos tropezar, sino que podemos contaminar a otros.

¿Te imaginas?
Comenzar bien, estando dispuesto a hablar lo que Dios te manda, aun si eso significa perder todo lo que eres y tienes.
Pero lentamente al ver tanta suciedad, al discutir con uno y otro, al no inspeccionar el corazón cada día, al no ir separando la defensa de la fe con una defensa de tu propia persona, al ir dejando que la amargura entre y haga su trabajo; de pronto, sin darte cuenta, has perdido la guía del Señor y ahora NO ERES MAS QUE UN RESENTIDO SANGRANDO POR SU HERIDA.
¡Qué terrible!
Creer que estás siendo el gran profeta para estos tiempos, lleno de acusaciones, advertencias, denuncias y palabras fuertes; pero que en realidad seas una simple víctima y siervo de tu amargura.... Y NO SÓLO ESO, sino que aun"muchos sean contaminados".

Quedar en las tinieblas de nuestra amargura y pensar que Dios nos ve como a Jeremías o Ezequiel, pero que en realidad Dios diga: "Hace tiempo que te has desviado y has pasado a dar coces contra el aguijón como Saulo (Hechos 9:5)".

¿Crees que algo así puede suceder?
Bueno, la advertencia sobre la "raíz de amargura" de Hebreos 12:15 está ahí por algo, ¿no?

Amar es amonestar
Está claro que muchas veces amar es amonestar.
Proverbios 27:6 dice: "Fieles son las heridas del que ama".
Hay personas que dicen que nos aman pero cuando necesitamos una reprensión a tiempo prefieren no arriesgarse y no decirnos nada.
Si amas a alguien, y sabes que va por mal camino, debes amonestarlo por su propio bien.
Por eso Proverbios 27:5 dice: "Mejor es reprensión manifiesta que amor oculto".
Y si esa persona genuinamente quiere agradar a Dios, aunque al principio puede enojarse, luego te lo agradecerá.
Proverbios 9:8 enseña: "Corrige al sabio y te amará".

El problema se presenta cuando la "defensa de la fe" se transforma en un vomitar sin freno de amargura, enojo, resentimiento, frustraciones personales e ira.
Allí, aunque queramos enmascararlo todo con: "hablar así también es amor". ¿Cómo podremos engañar a Aquel que "conoce los secretos del corazón" (Salmo 44:21).

Una unión peligrosa
La situación se vuelve aun más difícil y peligrosa cuando a la amargura se le une el orgullo.
Al leer completo Judas 21 encontramos esto:
"conservaos en el amor de Dios".
Cuando perdemos de vista la misericordia que nosotros mismos necesitamos para nuestros propios errores, comenzamos a ser despiadados con los errores ajenos.

Efesios 4:31 y 32 también nos advierte de la unión de la amargura con la falta de misericordia:
"Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia
Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo"

La amargura junto con el orgullo que produce falta de misericordia, llega a ser una bomba atómica terrible.
Así es como comenzamos a ver que todo el mundo está mal menos nosotros.
¡Cuanto de eso hay hoy entre nosotros!
Hasta algunos hoy ponen en duda que Charles Spurgeon fuera verdaderamente cristiano porque en un tiempo de su vida cometió el error de fumar por consejo médico (debemos entender que fue en el siglo 19), aunque luego lo abandonó.
Hasta ahora no he escuchado a nadie poner en duda la salvación de Pedro por negar 3 veces al Señor. Pero es sólo cuestión de tiempo.

Algunas de las acusaciones que se escuchan en esta época son como si hiciéramos lo siguiente:
"¿John MacArthur?
Je... John MacArthur... Qué quieres que te diga... Yo dudo de ese hombre.
Empecemos por su nombre: John. ¿Acaso no empezaba con 'J' el nombre de Judas?
Yo creo que él sabe que es un Judas y se puso un nombre que empieza con la letra 'J'.
Ja... A mí no me engaña.
¿Y su apellido?
Habría que buscar qué número romano corresponde a cada letra de su apellido. Y sino según el alfabeto hebreo. No te sorprenda que te da el 666, eh...
Quien te dice si este apóstata no es el mismo anticristo.
Mira, es más... Ahora que me fijo, entre su nombre y apellido, ¿sabes cuantas letras hay?
Son 13 letras.
¿Cuantas personas hubo en la última cena cuando Judas decidió entregar a Jesús?
Ja... Ahí está... Había 13 personas... Jesús y sus 12. Y el nombre y apellido de este falso maestro reúne 13 letras.
Te lo dije hermano, te lo dije... Este es Judas encubierto. O tal vez un "jesuita"... 'Jesuita' también empieza con 'J'.
Vamos a publicarlo por internet y advertir a todos".

Y claro en medio de todo esto el diablo se divierte.
En internet cualquiera dice de cualquiera lo que mejor le parece.
Hoy en día para un satanista es tan fácil difamar a alguien que es sorprendente.
Simplemente es cuestión de abrir alguna cuenta en redes sociales y comenzar a disparar.
Y no solo para los satanistas confesos, sino que también han entrado en el juego todo tipo de personas con doctrinas rarísimas.
Hace poco encontré en una red social que alguien con el nombre de usuario "Defensa de la fe" o algo así, hacía un comentario. Cuando miré quien era y qué creía, me llevé la sorpresa de que sus creencias eran una mezcla extraña de las peores herejías rechazadas por la Iglesia en los últimos 2000 años.

Pero hoy, lamentablemente, parece ser suficiente que alguien se ponga un nombre que nos haga pensar en la "defensa de la fe" y que critique todo, para ser creíble.
¿Quién es? ¿Qué cree? ¿Qué experiencia tiene en el Señor? ¿Qué testimonio tiene? ¿Cómo vive?
Bueno, todo eso hoy no parece importar.

3 niveles
Judas nos muestra 3 niveles de personas arrastrados por el error:
Están aquellos que recién están comenzando a considerar si las falsas enseñanzas que están oyendo son correctas.
"A algunos que dudan, convencedlos" (Judas 22).
Luego están los que ya han caído bajo el dominio de "herejías destructoras" (2 Pedro 2:1):
"A otros salvad, arrebatándolos del fuego" (Judas 23).
Y finalmente están aquellos que son culpables desde sus púlpitos de propagar todo ese veneno que Pablo describe como palabras tan peligrosas que "carcomen cono gangrena" (2 Timoteo 2:17).
Ante gente así debes tener mucho cuidado:
"y de otros tened misericordia con temor, aborreciendo aun la ropa contaminada por su carne" (Judas 23).
Por todos ellos debemos hablar la Verdad. Pero seguros de nuestra motivación.

¿Quien librará del error a otros?
¿Quien nos dará la fuerza para permanecer con corazones limpios haciendo este trabajo si clamamos a EL? Judas concluye su carta con esta GRAN promesa para nosotros:
"Y a aquel que es poderoso para guardaros sin caída, y presentaros sin mancha delante de su gloria con gran alegría,
al único y sabio Dios, nuestro Salvador, sea gloria y majestad, imperio y potencia, ahora y por todos los siglos. Amén" (Judas 24,25)

Conclusión final
Hermanos, creo que esta epístola de Judas es un gran medio de gracia de Dios para que Satanás "no gane ventaja alguna" (2 Corintios 2:11) entre nosotros.
No sea que seamos ingenuos pensando que el diablo solo puede vestirse de predicador de mega prosperidad o de falsos milagros. Sus "ministros", como bien escribió Pablo, también pueden "disfrazarse como ministros de justicia" (2 Corintios 11:15). Y vaya que pueden exigir perfección... Perfección hasta que no quede en pie ni el mismo apóstol Pablo. ¿Acaso no hacían eso los fariseos?
De ellos dijo Jesús:
"Porque atan cargas pesadas y difíciles de llevar, y las ponen sobre los hombros de los hombres; pero ellos ni con un dedo quieren moverlas" (Mateo 23:4).
¡Vaya si parecían "defensores de la fe" los fariseos!

Que el Señor nos dé sabiduría para diferenciar entre el genuino y muy necesario "contender ardientemente por la fe" (Judas 3), la irresponsabilidad del inmaduro, la amargura encubierta, los "ministros de Satanás" encubiertos que entran para meter cizaña y destruir la Iglesia, y la crítica despiadada cuando medimos todo con una regla torcida llamada orgullo y lo único que buscamos es encontrarle errores a otros para levantarnos nosotros.

En la carta de Judas tenemos un excelente medio dado por Dios para aprender todo esto.
"Considera lo que digo, y el Señor te dé entendimiento en todo" (2 Timoteo 2:7)

Luis Rodas


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