Qué debe hacer un psicólogo cuando se vuelve a Cristo



Para entender mejor esta séptima parte de "La religión de la autoestima es falsa" te recomiendo que leas primero las anteriores:
- 1- La religión de la autoestima es falsa
- 2- ¿Cómo podemos verificar si la religión de la autoestima es falsa?
- 3- El mandato contra la religión de la autoestima
- 4- Porqué evitar la religión de la autoestima
- 5- Pruebas irrefutables de porqué la religión de la autoestima es falsa
- 6- Una advertencia a los predicadores de la religión de la autoestima

En las anteriores partes de esta serie hemos visto con claridad, gracias a la primera carta de Pablo a Timoteo, que la religión de la autoestima es absolutamente contraria al cristianismo.

También encontramos fuertes advertencias para los que predicamos, de "no enseñar diferente doctrina" (1 Timoteo 1:3) a la que nos ha sido confiada.
Como ya vimos en la 6ª parte de esta serie, la persona que no atiende esta advertencia, "después de una y otra amonestación" (Tito 3:10) debe ser expulsada (1 Timoteo 1:20) "sabiendo que el tal se ha pervertido" (Tito 3:11).

Pero una buena pregunta es: 
¿Qué debe hacer un psicólogo cuando se vuelve a Cristo?.
Un altísimo porcentaje de la psicología moderna pregona la religión de la autoestima.
Una vez que el psicólogo ha reconocido su pecado, se ha arrepentido y ha encontrado salvación en Cristo, ¿puede seguir aconsejando a sus pacientes basado en la religión de la autoestima?
En la 5ª parte de esta serie de artículos vimos que:
nadie puede estar en Cristo si primero no reconoce su pecado y se declara incapaz delante de Dios, para luego encontrar su seguridad, fortaleza y capacidad en DIOS.
Jesús dijo con ineludible claridad: "Separados de mí nada podéis hacer" (Juan 15:5).

El gran contraste es que antes confiábamos en nosotros mismos, y ahora "nuestra competencia proviene de Dios" (2 Corintios 3:5).
Como escribió David:
"Estos confían en carros, y aquéllos en caballos;
Mas nosotros del nombre de Jehová nuestro Dios tendremos memoria.
Ellos flaquean y caen, mas nosotros nos levantamos, y estamos en pie" (Salmo 20:7,8).
Es "en Dios" en quien "haremos proezas" (Salmo 108:13). NO en nuestro potencial.
El volverse a Cristo incluye un cambio rotundo en nuestra fe.
Antes nuestra fe estaba puesta en lugares equivocados. Ahora, en todas las cosas, está en la Roca firme: Cristo Jesús.

Este cambio también se debe ver en el psicólogo cuando ha experimentado una verdadera conversión.
Ahora él se ha transformado en un "pobre en espíritu" (Mateo 5:3).
Alguien que ha reconocido su bancarrota, su necesidad, y fue rescatado por el mensaje glorioso del evangelio de que "Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores" (1 Timoteo 1:15).

Esto no solo fue salvación para él, sino que también una responsabilidad. Ahora fue "convertido de los ídolos a Dios, para servir al Dios vivo y verdadero" (1 Tesalonicenses 1:9).
Antes él "andaba en la vanidad de su mente" (Efesios 4:17) engañado y hablando "filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres" (Colosenses 2:8).
Ahora el mandato es: "desechando la mentira hablad verdad cada uno con su prójimo" (Efesios 4:25).
Y: "Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes" (Efesios 4:29).

Por esto:
Pablo le escribe a Timoteo en la carta que hemos estado estudiando: "Oh Timoteo, guarda lo que se te ha encomendado" (1 Timoteo 6:20).
A todo genuino cristiano se nos ha confiado la verdad.
Como Iglesia de Cristo somos "columna y baluarte de la verdad" (1 Timoteo 3:15).
Esto, por supuesto, incluye a un psicólogo que se convierte a Cristo.
Todo cristiano debe tener un compromiso con estas palabras: "guarda lo que se te ha encomendado" (1 Timoteo 6:20).
Según Gordon Fee, esta expresión "es una metáfora procedente de la vida normal, que refleja... (el) quedar como custodio de alguna posesión de valor mientras el propietario se ausentaba por alguna razón" ("Comentario de 1ª de Timoteo". Pag. 194).

Para cumplir este mandato: 
Pablo agrega dos cosas que debemos "evitar" para que la verdad no se vea adulterada:
1- "evitando las profanas pláticas sobre cosas vanas" (1 Timoteo 6:20).
En pocas palabras, con esto, se refiere a evitar transmitir consejos, enseñanzas e ideas que no solo no provienen de Dios ("profanas pláticas"), sino que, como explica A.T. Robertson ("Comentario al texto griego del NT". Pag. 578), son"vaciedades" ("cosas vanas"), "palabrería infructuosa" como lo traduce la versión Peshitta.
Los consejos que a nosotros no nos sirvieron cuando estábamos lejos de Cristo, ahora debemos "evitar" transmitírselos a otros.

También:
2- Lo segundo que debemos "evitar" es: "los argumentos de la falsamente llamada ciencia" (1 Timoteo 6:20).
Sin lugar a dudas la religión de la autoestima es una "falsamente llamada ciencia".
Sus argumentos no solo son contrarios a Dios sino que son presentados como "ciencia" para ganar respeto, pero no es más que fe falsa.
Hace algunos años la revista Newsweek publicó lo siguiente: "el caso de la autoestima... es un asunto que tiene menos de pedagogía científica que de fe, fe en que pensamientos positivos pueden hacer manifiesta la bondad inherente de toda persona" (Jerry Adler en su artículo "Hey, I'm terrific" del 17 de febrero de 1992. Pag. 50).

Pruebas
Una muestra de esto es que la sociedad actual se encuentra más influenciada que nunca por la "falsamente llamada ciencia" de la autoestima. Mientras que el mundo está llegando al límite de su caos.
La famosa consultora estadounidense Gallup muestra en sus estadísticas que los norteamericanos se sienten mejor que nunca acerca de sí mismos.
En los años '40 del siglo pasado, el once por ciento de las mujeres y el veinte por ciento de los hombres estuvieron de acuerdo con la declaración "soy importante" (revista "Time" del 5 de Febrero de 1990. Pag. 70).
En una encuesta de los años '90, hecha por la organización Gallup, el noventa por ciento de las personas consultadas dijeron que su sentimiento de autoestima era "robusto y saludable" (revista "Newsweek" del 17 de febrero de 1992. Pag. 50).
Y estas cifras han seguido fortaleciéndose en el siglo 21 gracias al énfasis desmedido que ha tenido la religión de la autoestima.
¿Cómo se encuentra el mundo hoy?
Plagado de fracasos familiares, suicidios cada vez más precoces, adicciones cada vez más irreversibles, la llamada "crisis de sentido" del ser humano actual (diario "Clarín" de Argentina del 9 de Julio del 2012 en su artículo “La desmotivación, una nueva problemática”), violencia brutal, delincuencia generalizada, guerras, crisis económicas, etc, etc...

Todo esto es ni más ni menos que, como lo definiera el diario "El Intransigente" de la provincia de Salta (Argentina), “el saldo de una sociedad vacía” (23 de Julio del 2012).
Una sociedad egocéntrica y vacía.

Ante todo esto existe un solo camino: 
Volver nuestras vidas a Dios, arrancar la forma de pensar de este mundo y, en su lugar, edificar sobre el fundamento de la Palabra de Dios.

¿Qué han hecho muchos psicólogos que comenzaron a asistir a la Iglesia?
En vez de abandonar su religión llamada autoestima, tristemente la introdujeron dentro de las congregaciones como una enseñanza útil.
Mientras 1 Timoteo 6:20 dice: "evitando las profanas pláticas sobre cosas vanas y los argumentos de la falsamente llamada ciencia, la cual profesando algunos SE DESVIARON DE LA FE".

Así tenemos hoy entre nosotros a los "psicólogos cristianos" que llenan las librerías, los congresos y las consejerías de las Iglesias con su religión de autoestima.
¿Puede un psicólogo convertido a Cristo ser un medio para que otros puedan encontrar verdades firmes y genuinamente útiles?
No solo PUEDE, sino que DEBE.

"Observación" y "reflexión"
Ya hablamos en la primera parte de esta serie que la psicología se basa principalmente en la "observación" y "reflexión".
De esta manera el nacido de nuevo que ejerce su profesión como psicólogo, ahora tiene "la mente de Cristo" (1 Corintios 2:16), ha recibido "el Espíritu que proviene de Dios" (1 Corintios 2:12) para hablar la "sabiduría de Dios" (1 Corintios 2:7).
Y cuenta como base sólida con "la palabra profética mas segura" (2 Pedro 1:19): la Palabra de Dios.

Ahora en el psicólogo se debe producir lo que Romanos 12:2 define con toda exactitud:
"No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta"
¡Y esto se debe ver plasmado en su trabajo!
No podemos vivir una forma de pensamiento en nuestra vida personal y otra en nuestro trabajo. Esto la Biblia lo llama "doble ánimo" y debe ser "purificado" (Santiago 4:8).

Cualquier hombre de ciencias puede y debe ajustar su "observación" y "reflexión" a las verdades de la Palabra de Dios.
Como escribió Taylor B. Jones: "Si una visión del mundo va a ser, de igual modo, de utilidad universal debe estar de acuerdo con un modelo que describa la forma en la que las cosas son realmente" ("Piense conforme a la Biblia". Pag. 243).
Y si quieres, como psicólogo, ser fiel a Dios y a la vez ser útil a otros, no encontrarás "un modelo (mejor) que describa la forma en la que las cosas son realmente" que las Escrituras inspiradas por Dios.
El hombre realmente es COMO LA BIBLIA DICE QUE ES.
El hombre realmente necesita LO QUE LA BIBLIA DICE QUE NECESITA.

¡Cuidado!
Por supuesto que NO estoy diciendo que el hombre de ciencias debe limitar su estudio solo a la Biblia. ¡NO! (no creo que te gustaría ser operado por un supuesto cirujano que antes de operarte te diga que él no estudió en la Universidad, pero que todos los días lee la Biblia... jaja...).
Hay hallazgos científicos útiles para la humanidad que no podrían haber sido descubiertos solo con el estudio de las Escrituras. ¡Eso está claro!
Pero sin duda toda "observación" y toda "reflexión" está plenamente influenciada por el pensamiento de aquel que la ejerce (y en el más alto grado la psicología).
Por lo que, hombre de ciencias: que tu "observación" y "reflexión" use como fundamento inamovible la Roca: la Palabra de Dios (Mateo 7:24-27).
Y todo lo que no concuerde genuinamente con ella, FUERA.

Como escribió Andre Marie Ampere (1775-1836), el físico francés que puso los fundamentos de la electrodinámica:
"Feliz aquel que en su observación aprende,
contemplando las maravillas de este vasto universo.
Ante tanta belleza, ante tanta grandeza,
dobla su rodilla y reconoce al Creador Divino.
Yo no comparto la tonta incoherencia
del científico que impugna la existencia de Dios,
que cierra sus oídos a lo que el cielo declara,
y rehúsa ver lo que brilla ante sus ojos.
Conocer a Dios, amarlo, rendirle a EL un homenaje puro
es el verdadero conocimiento y el estudio del sabio"
 
("Les Moments Poetiques d'Andre Marie Ampere").

Como psicólogo tienes la posibilidad de ayudar a otros. 
No hay nada contrario a la Palabra de Dios en escuchar a un paciente, empatizar con él y aconsejarlo (Efesios 4:15; 1 Tesalonicenses 5:11,14).
Como escribió John Coe, "las Escrituras fomentan la empatía, el entendimiento genuino y las relaciones comprensivas entre las personas" ("Biblia de Estudio de Apologética". Pag. 410).
Solo que "tú habla lo que está de acuerdo con la sana doctrina" (Tito 2:1).

Las palabras que Pablo usa para terminar su carta a Timoteo, sin duda son un buen final para esta serie de artículos:
"La gracia sea contigo. Amén" (1 Timoteo 6:21).

Luis Rodas


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