LA COMUNIÓN INTIMA CON DIOS Y LA CISTERNA INTEGRA. Primeros pensamientos del día.


"Jehová, ¿quién habitará en tu tabernáculo?
¿Quién morará en tu monte santo?
El que anda en integridad..."
(Salmo 15:2)

La pregunta de David se puede comprender y sintetizar así: “Dios, ¿cómo alguien puede permanecer en comunión intima contigo?”.
Dios responde a esta pregunta de David hablando acerca de la conducta diaria.
Y a lo primero que se va a referir es a la “integridad”:
“El que anda en integridad” (Salmo 15:2).

Para poder aprender de la primera respuesta de Dios necesitamos saber acerca de la “integridad”.
“Integridad” (“tamím” en hebreo): es una palabra que aparece 91 veces en el AT y en el sentido más directo significa “completo” (F.F. Bruce - “Comentario Bíblico Zondervan”).
Albert Barnes explica: “Habla de algo que está completo en todas sus partes, donde ninguna parte está faltante ni defectuosa”.
Esto es realmente interesante. En el devocional de ayer vimos que Dios le reclamaba a Israel en Jeremías 2:13 haber cavado “cisternas rotas que no retienen agua”.
Ahora leemos el Salmo 15:1,2 y vemos que para permanecer en comunión intima con Dios necesitamos “andar en integridad”.
Usando el ejemplo de la cisterna, necesitamos “tamím” en nuestra cisterna. Necesitamos que esté “completa en todas sus partes, donde ninguna parte está faltante ni defectuosa”. Necesitamos una cisterna “integra”, y esto retendrá el agua viva de nuestra comunión intima con Dios.
Una cisterna con “tamím” es lo contrario a una “cisterna rota que no retiene agua”.

¿Y que es “integridad” en la vida práctica?.
Albert Barnes continúa: “La suma de ésta ‘integridad’ es que este hombre se abstiene de toda especie de mal”.
Esto lo encontramos sintetizado en 1 Tesalonicenses 5:22: "Absteneos de toda especie de mal".
La persona integra se mantiene obrando correctamente en cada ámbito de su vida. No hace concesiones ante las presiones, sino que en todo, de forma integra, completa, se abstiene de toda especie de mal.
No obra correctamente sólo algunas veces, sino que su comportamiento continuo, su diario vivir, es piadoso. No hay nada malo para decir de él en ningún aspecto.

Este verso del Salmo 15 dice: “El que ANDA en integridad”. Es un andar. Se abstiene de toda especie de mal como modo de vida. Su conducta es piadosa en cada aspecto.
En este andar continuo en integridad, él camina en comunión intima con Dios.

John MacArthur escribió al respecto: “Si usted no tiene cuidado de preservar y proteger el tesoro de su relación con Cristo, la exuberancia y devoción de sus primeros días con Jesús puede convertirse, lenta y sutilmente, en complacencia e indiferencia. Con el tiempo, una fría ortodoxia reemplazará la obediencia amorosa, y el resultado será una vida de hipocresía que transigirá con el pecado” (“The Power of Integrity").




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