LA COMUNIÓN INTIMA CON DIOS Y LA CRITICA (2). Primeros pensamientos del día.


"El que no calumnia con su lengua,
ni hace mal a su prójimo
ni admite reproche alguno contra su vecino"
(Salmo 15:3)

En el devocional de ayer vimos la relación entre hacer mal a alguien y la calumnia y critica.
Y aprendimos que estas cosas pueden hacer mal si oímos y luego damos lugar a la amargura.

Otra forma en que la crítica, el chisme y la calumnia pueden hacer daño, es:
dañando el testimonio de la Iglesia.

Lo que decimos nos puede contaminar: “la lengua contamina todo el cuerpo” (Santiago 3:6).
Y aún puede destruir a aquellos que quisiéramos edificar alrededor nuestro, como nuestros hijos o esposas/os: “Los labios del necio causan su propia ruina” (Eclesiastés 10:12).
Para esto debemos tener cuidado de no ser como aquellos hombres de Proverbios 12:18: “Hay hombres cuyas palabras son como golpes de espada”.

Cuantos hijos oyeron criticas contra hermanos de la Iglesia, y llegan a cierta edad y ya no creen nada. ¿Qué sucedió?. Esos padres trabajaron incesantemente para hacer tropezar a sus propios hijos a través de hablar mal de la Iglesia en la que se congregan. Esos padres fomentaron la incredulidad en sus propios hijos con sus propias bocas, y los hicieron tropezar.
Cuantas veces vemos casos de padres que se desesperan al ver el mal fruto que dieron ellos mismos en sus hijos. Hoy es el día de sembrar bien en ellos para cosechar, si Dios lo permite, buen fruto.

Y lo mismo sucede en muchos casos de esposos o esposas incrédulas. Donde el creyente que abre su corazón deja a esa serpiente maligna de la crítica recorrer la casa….

¡Tengamos cuidado! ¡No seamos nosotros mismos los enemigos en la salvación y edificación de los que amamos!
Por esto Efesios 4:29 nos insta: "Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes".
¡Cuidado los que amamos están oyéndonos!





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