¿El amor es de Dios y la verdad es carnal?



Sin duda viene sobre el mundo una gran oleada de "ecumenismo".
Y nosotros como cristianos, debemos formar posturas muy firmes y seguras al respecto.

Esto me llevó a hacer esta pequeña serie de artículos que se llama "No, gracias. No quiero la Biblia porque soy cristiano".

Explicación del porqué del título de la serie:
Cuando recién comenzaba en la Iglesia, hace casi 20 años, me encontré hablando con un hombre que se congregaba ahí.
El estaba practicando cierto pecado, por lo que al avanzar en la charla le dije que eso estaba mal.
Lo sorprendente es que cuando empecé a mencionarle un versículo del Nuevo Testamento para fundamentar mis palabras, él me detuvo y me dijo: "Ehhhh.... no, no.... espera... A mí no me vengas con la ley... Yo soy cristiano. La ley es para los incrédulos".

Yo me quedé atónito. Era nuevo y no estaba preparado para semejante respuesta... jaja...
Él me estaba diciendo algo así como: "No, gracias. No me vengas con la Biblia, yo soy cristiano".

Esa respuesta tan rara se ha ido masificando en todos estos años, y aquel hombre, que por cierto duró muy poco en la Iglesia, llegó a ser una especie de adelantado.
Hoy mucha gente que se llama a sí misma cristiana, cataloga de legalistas, religiosos y fundamentalistas a los que se atreven a decir que debemos regirnos por la Biblia.

Una buena pregunta
La pregunta es: ¿Qué hacemos ante el ecumenismo que viene?

Para responder esta pregunta necesitamos primeramente responder otra: ¿Existe la verdad?
Me refiero a una "verdad" absoluta. Una "verdad" que no cambia, una "verdad" que dice si algo está bien o mal, si algo debemos hacerlo o no. Una "verdad" concreta en la cual cada cristiano forma su opinión, creencia y conducta.
¿Existe tal verdad?

El relativismo ha entrado a tal grado dentro del pensamiento de muchos creyentes, que esta pregunta, que hace algunos años sería muy obvia en cualquier Iglesia, hoy nos puede llevar al debate.
¿Existe la verdad?
¿Existe lo verdadero y lo falso, lo correcto y lo incorrecto, o solo se trata de la opinión de cada uno?

Es realmente llamativo encontrar que en muchos círculos que se consideran a sí mismos cristianos, hay una negación completa a la existencia de la "verdad absoluta".
Ahí todo es relativo: "esa es tu opinión. Yo no pienso así", "no quiero discutir, tú quédate con tu verdad, yo me quedo con la mía. ¿Quién puede decir que tiene la verdad?"

Es sencillo: 
como no hay una regla absoluta para las cosas, cada uno puede creer, pensar y actuar como le parece.
Porque, ¿quién es el atrevido que cree tener la "verdad absoluta"?
Y a todo esto se lo enmascara con algún versículo de amarnos unos a otros: "Basta de tanto discutir, amémonos. Dios es amor".
Como si el amor es de Dios, pero la verdad y el hablar o enseñar la verdad, proviene de algún lugar oscuro de la carne.
Mientras la Palabra de Dios nos insta a ejercitar una cosa junto con la otra: "siguiendo la verdad en amor" (Efesios 4:15).

NO es una u otra. Es tanto un mandato amar como "seguir la verdad".
Amamos a Dios cuando "seguimos la verdad":
"Si me amáis, guardad mis mandamientos" (Juan 14:15).

Podemos amar a otros cuando hablamos la verdad. Proverbios 27:5,6 dice:
"Mejor es reprensión manifiesta Que amor oculto
Fieles son las heridas del que ama; Pero importunos los besos del que aborrece".

Un caso claro en la vida de Jesús es su encuentro con el "joven rico".
Este joven idolatraba sus posesiones por lo que el Señor confronta esto de tal manera que dice Marcos 10:22 que "se fue triste".
Pero antes de confrontarlo mira lo que dice el versículo 21: "Entonces Jesús mirándole, le amó, y le dijo...".

Amando a un familiar católico
¿Cómo podemos imaginar que amamos a un familiar católico cuando él adora a imágenes y Dios lo prohibe claramente en Su Palabra (Exodo 20:4,5), y nosotros en vez de ayudarlo, buscamos lo que nos une para no tener problemas?
¿Cómo podemos imaginar que amamos a un familiar católico cuando él le pide a la virgen María creyendo que es co-redentora con Cristo y que intercede por nosotros, mientras sabemos que esa es una doctrina de demonios, nosotros buscamos lo que nos une para no tener problemas?
¿Cómo podemos imaginar que amamos a un familiar católico cuando él cree que con ir a misa y tomar la eucaristía ya sus pecados son perdonados, mientras que el mandato es "arrepentíos y creed en el evangelio" (Marcos 1:15), y nosotros mientras tanto, en vez de ayudarlos, buscamos lo que nos une para no tener problemas?
¡Eso NO es amarlos! ¿No crees?

Pablo no creía en esa clase de amor que lo deja pasar todo y no corrige lo que esta mal.
Cuando vio que los Gálatas estaban extraviándose habló con toda claridad por amor a ellos.
Y en Gálatas 4:16 escribió: "¿Me he hecho, pues, vuestro enemigo, por deciros la verdad?".

Esto lo llevó a Pablo en ciertas ocasiones (como en el caso de los Corintios) a hablar claramente por amor a ellos, y así escribió: "aunque amándoos más, sea amado menos" (2 Corintios 12:15).


Luis Rodas


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