TODOS CONTRA TODOS 4ª PARTE



En esta cuarta parte veremos algunos ejemplos de esas "opiniones" personales en nuestro campo de batalla.

¡Huye de la hoguera!
A veces me sorprende la seguridad de ciertas personas al afirmar y asegurar su "opinión" sobre ciertos temas.
En algunos casos hablan sobre discusiones que llevan cientos y cientos de años y que, hombres que han dedicado su vida al estudio serio de las pruebas, los datos, los idiomas originales, contextos culturales, etc, etc..., no se han podido poner de acuerdo.
Pero de pronto estos hermanos por la lectura de algún artículo por internet o de algún librito explicativo, ya lo ven con la máxima claridad.
Y no solo eso. Corres el peligro de que cuando se alejen de ti te condenen en la red como el NUEVO APOSTATA por no verlo con la misma claridad que ellos.

Por supuesto, y nuevamente lo digo, NO me refiero a doctrinas bíblicas fundamentales NI a conductas claramente condenadas en la Palabra de Dios. ¡NO!

3 en 1
El diablo ha dado vueltas alrededor de nuestro campamento y ha encontrado una manera muy eficaz de debilitarnos.
Y en muchísimos casos su gran táctica ha sido la distracción, la división y el inflar nuestro bonito orgullo. Y estos 3 han trabajado como una sola herramienta en su mano.

De esta manera perdemos cualquier cantidad de tiempo y esfuerzo en temas que no solo no son centrales y provechosos para nuestra fe, sino que nos van dividiendo en más y más interminables facciones. Y todo esto para alegría y alabanza de nuestro orgullo.

¿Adán tenía ombligo?
Hace muchos años escuché que alguien contaba en forma de broma esto:
Una Iglesia estaba muy unida y esforzándose en su trabajo para el Señor. Hasta que a algún hermano con sueños de "licenciado en divinidades" se le ocurrió preguntar: "Oigan... ¿Adán tenía ombligo?".
Ya sabes, el ombligo es la marca de que algún día estuviste unido a tu madre en su vientre. Adán no estuvo en el vientre de nadie. Fue creado directamente por el Señor.
De pronto en la Iglesia hubo un gran silencio y caras de preocupación.
Hasta que un hermano se acomodó su corbata, subió con mucha seguridad al púlpito y aseguró: "Hermanos, les ruego que no pongan en duda la Palabra de Dios. Tenemos la total certeza de que Adán tenía ombligo".
Para esto alguien que había leído cuanto libro encontró sobre la época de la Reforma y deseoso de constituir una nueva revolución espiritual, gritó: "Eyyyy.... ¡Alto!.... ¡Eso es blasfemia!... Ya lo dijo Lutero, 'a menos que se me convenza por las Escrituras y por la razón misma, no puedo ni quiero retractarme'. Adán NO tenía ombligo".

Bueno... la realidad es que aquellos dos años fueron muy duros... Hasta que finalmente se produjo lo ineludible: la gran división de los "Ombliguistas" con los "No ombliguistas".
Al poco tiempo los "Ombliguistas" disfrutaron de lo que ellos llamaban la bendición de Dios por haber estado dispuestos de luchar por la verdad y haberse librado de los aborrecibles "herejes".
Pero mientras estaban muy gustosos en una de sus reuniones agradeciendo el no ser como los otros "rebeldes", a un hermano, que recientemente había terminado un estudio extenso sobre si es bíblico el uso de zapatillas, se le ocurrió una gran pregunta: "Escuchenme en el nombre de la santísima verdad.... POR FAVOR.... ¿el ombligo de Adán era hacia afuera o hacia adentro?".
Aquel día inolvidable se produjo una gran batalla que desembocó en una nueva división: los "Ombliguistas adentristas" de los "Ombliguistas afueristas".

Ridículo ¿no?
Ja... Tal vez parezca ridículo o exagerado. Pero creo que el ejemplo nos puede ayudar a tener cuidado.
Cuando algo te está distrayendo de las verdades esenciales del evangelio, de los mandatos claros de la Palabra por los que SÍ un día darás cuentas: ¡CUIDADO!
Cuando crees que Dios te está hablando algo que no se lo ha hablado a nadie en los últimos 2000 años: ¡CUIDADO! Todas las sectas comenzaron con un "gran iluminado" viendo algo nuevo que nadie más había visto. Mira cómo le fue a Satanás por huir de la humildad.
Cuando lo primero que hablas al encontrarte con algún hermano que acabas de conocer es sobre tus grandes revelaciones sobre no sé qué tema o si enseguida le preguntas si hacen no sé qué cosa que tu Iglesia sí la hace y el resto no: ¡CUIDADO!

Hace unos años conocí a un joven que cada vez que se acercaba a alguien de otra congregación le preguntaba: "¿Quién mató a Jesús?"
Todos respondían o "los romanos" o "los judíos". A lo que él les decía velozmente: "NO. Fue Dios quién mató a Jesús".
Este joven había visto un video de Paul Washer que hablaba sobre esto y se sentía un gran erudito en la cúspide del conocimiento por preguntar y afirmar esto.

¿Tú al acercarte a un cristiano enseguida buscas ese tema que haga a tu orgullo aplaudir?

Más santo que tú
Tenemos divisiones de todo tipo y cada uno dice que la unidad con los otros es imposible debido a que ese tema que los separa es ineludible y fundamental.

Unos dicen que es pecado que la mujer use pantalón porque Deuteronomio 22:5 dice: "No vestirá la mujer traje de hombre, ni el hombre vestirá ropa de mujer; porque abominación es a Jehová tu Dios cualquiera que esto hace".
Pero la pregunta es: ¿Qué es lo que marca que una ropa es de hombre o de mujer? En la época de Jesús los hombres no usaban pantalón. En Escocia cierto tipo de falda es una ropa tradicional del rudo escocés.
Jesús usaba túnica. Pero había túnicas de mujer y túnicas de hombre. ¿No puede haber hoy en día pantalones de mujer y pantalones de hombre?

Uso este ejemplo pero hay miles.
Unos dicen que la Iglesia debe reunirse en casas y el que lo hace en un local de reunión está fuera de la forma en que se hacía en el Nuevo Testamento (Romanos 16:5; Filemón 1:2).
Olvidándose que también se reunían en el templo (Hechos 2:46; 5:42).
Y al conocerlos sin apenas saber tu nombre te preguntarán: "¿A donde se reunían los primeros cristianos?"
Por el otro lado están los que si te reúnes en una casa dirán que eso no es una Iglesia. Olvidándose los otros versículos.

Otros no tolerarán que uses un nombre para la Iglesia y dirán que Pablo prohibió eso en 1 Corintios 3:4. Mientras que se llenan la boca diciendo que ellos son los únicos cristianos verdaderos ya que dicen no tener denominación.
Sin darse cuenta que justamente lo que Pablo condenaba en 1 Corintios era el sectarismo y envanecimiento de creerse el grupo superior al resto:
"aún sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres?" (1 Corintios 3:2).

De tal manera los Corintios se creían parte del grupo de los súper espirituales que creían que ya no necesitaban al mismo Pablo:
"Pero esto, hermanos, lo he presentado como ejemplo en mí y en Apolos por amor de vosotros, para que en nosotros aprendáis a no pensar más de lo que está escrito, no sea que por causa de uno, os envanezcáis unos contra otros.
Porque ¿quién te distingue? ¿o qué tienes que no hayas recibido? Y si lo recibiste, ¿por qué te glorías como si no lo hubieras recibido?
Ya estáis saciados, ya estáis ricos, sin nosotros reináis. ¡Y ojalá reinaseis, para que nosotros reinásemos también juntamente con vosotros!" (1 Corintios 4:6-8).

Interminable
Así podríamos seguir con una lista interminable.
Cada uno con sus opiniones, conjeturas, ideas preconcebidas, doctrinas supuestamente no negociables formadas de medio versículo... Cosas que nos pueden hacer sentir muy santos, espirituales y orgullosos de haber alcanzado la nube de un gran conocimiento... parte del grupo selecto del Señor...
Pero la pregunta que debemos hacernos es: ¿La batalla que libramos es la guerra por las verdades fundamentales de la Palabra de Dios o es una triste consecuencia de nuestro orgullo e inmadurez?.
¿Eso que afirmas con tanta seguridad al punto de arriesgarte a causar daño al cuerpo de Cristo está basado claramente en la Palabra de Dios o es tu "opinión"?
¿Tu orgullo cuando mencionas tal o cual tema se eleva por las nubes?

¿Un consejo? Aléjate de las distracciones del diablo en discusiones que solo inflan tu ego y destruyen:
"Mas evita profanas y vanas palabrerías, porque conducirán más y más a la impiedad" (2 Timoteo 2:16).
Y concéntrate más bien en lo que sea genuinamente útil para tu fe y la de otros: "cómo nada que fuese útil he rehuido de anunciaros y enseñaros, públicamente y por las casas" (Hechos 20:20).
Insiste en lo que estás seguro que es provechoso: "Recuérdales esto, exhortándoles delante del Señor a que no contiendan sobre palabras, lo cual para nada aprovecha, sino que es para perdición de los oyentes" (2 Timoteo 2:14).
"Pero desecha las cuestiones necias e insensatas, sabiendo que engendran contiendas" (2 Timoteo 2:23).

Oro con todo mi corazón que podamos entender de verdad el consejo de Pablo a Timoteo:
"Pues el propósito de este mandamiento es el amor nacido de corazón limpio, y de buena conciencia, y de fe no fingida,
de las cuales cosas desviándose algunos, se apartaron a vana palabrería,
queriendo ser doctores de la ley, sin entender ni lo que hablan ni lo que afirman" (1 Timoteo 1:5-7).

En la quinta parte, si el Señor lo permite, hablaremos un poco sobre "ovejas" y "vestidos de ovejas".


Luis Rodas


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