¿Queda algo todavía de tal evangelio? Primeros pensamientos del día.


“Porque mejor es tu misericordia que la vida;
mis labios te alabarán” (Salmo 63:3) 

Charles Spurgeon (1834-1892):
"Pablo dice que, en comparación con su gran objetivo de predicar el evangelio, no estimaba su vida como algo a qué aferrarse. 
En otro lugar dijo: 'Pero quedar en la carne es más necesario por causa de vosotros' (Filipenses 1:24). No estaba cansado de la vida, ni era alguien que apreciaba tan poco su vida que podía desperdiciarla como si fuera una broma. Valoraba la vida, pues estimaba el tiempo, que es aquello de lo que está hecha la vida, y rendía cuentas de cada día y hora, 'aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos' (Efesios 5:16). 
Aun así, les dijo seriamente a los pastores de la iglesia en Éfeso que no le importaba su vida en comparación con el testificar el evangelio de la gracia de Dios. Según el versículo que acabamos de citar, el apóstol consideraba la vida como una carrera que tenía que ser corrida. 

Ahora bien, cuando se corre una carrera, el único pensamiento que domina al corredor es cómo puede alcanzar la meta lo más rápido posible. 
No le importa el suelo debajo de sus pies, no le importa el curso de la carrera excepto en lo que se refiere a la manera como tiene que correr para llegar al final deseado. Así fue la vida para Pablo. Todas las energías de su espíritu estaban consagradas a la búsqueda de un objetivo: que en todas partes pudiera testificar del evangelio de la gracia de Dios, y que valoraba la vida que vivía aquí en la tierra únicamente como un medio para ese fin.

Todos hemos sido encomendados a ser valientes en pos de la verdad sobre esta tierra y a contender dedicadamente por la fe que antes fuera entregada a los santos. ¡Oh, hagamos esto en el espíritu del apóstol de los gentiles!. Como creyentes todos somos llamados a alguna forma de ministerio. Esto debe hacer de nuestra vida una carrera y causar que nos consideremos guardianes del evangelio, de igual forma como el que lleva el estandarte de un regimiento se considera comprometido a sacrificar todo por su preservación... 

Antes había en el mundo un evangelio que consistía de verdades que los cristianos nunca cuestionaban. Antes había en la iglesia un evangelio que los creyentes abrazaban cerca de sus corazones como si fuera la vida de su alma. 
Antes había en el mundo un evangelio que generaba ardor en el alma y requería sacrificio. Decenas de miles se juntaban para escuchar este evangelio aunque significaba poner en peligro sus vidas. Los hombres lo han proclamado a los tiranos, han sufrido la pérdida de todo lo que poseían e ido a la cárcel y a la muerte por él, cantando salmos mientras tanto. 

¿Queda algo todavía de tal evangelio?"

(Sermón predicado el Día del Señor por la mañana, el 12 de agosto, 1883, en Exeter Hall). 





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