Ante él se postran PRIMEROS PENSAMIENTOS DEL DÍA



“Salían demonios de muchos, dando voces y diciendo: Tú eres el Hijo de Dios” (Lucas 4:41).

En el devocional de ayer vimos que no sólo el hombre sin Cristo ha sido entregado a su propia “mente reprobada, para hacer cosas que no convienen” (Romanos 1:28), sino que en el mundo sin duda se ve claramente la actividad de los seres que lo gobiernan: Satanás y los demonios.
Es imposible entender la situación actual de este mundo si no comprendemos esto.
Corrupción política extrema, depravación, odio, venganza, homicidios, violaciones, robos, muertes, violencia matrimonial, divorcios, narcotráfico, incesto, prostitución infantil, leyes inmorales y anticonstitucionales, persecución a la Iglesia, etc, etc….
Satanás y los demonios han sido los consejeros e impulsores de una sociedad caótica y auto-destructiva.

Ante todo esto, que paz inmensa y fortalecedora nos da el saber la reacción de ellos ante nuestro Señor y Salvador.
En los días sábado y domingo en la vida del Señor que estuvimos viendo últimamente en estos devocionales, vemos dos encuentros entre Jesús y demonios.

  1- En la sinagoga de Capernaúm:
“Un hombre tenía un espíritu de demonio inmundo” el cual, al ver a Jesús, le dice: “Yo te conozco quién eres, el Santo de Dios” (Lucas 4:33,34).
Allí no hay insultos, amenazas, intentos de golpes, ni nada por el estilo. Sólo hay un reconocimiento de la santidad y procedencia del Señor.
Y ante su autoridad aún debían callar eso (Lucas 4:35).

  2- En la casa de Pedro y Andrés:
“Salían demonios” de muchas personas “dando voces y diciendo: Tú eres el Hijo de Dios”.
Nuevamente: no intentan ningún tipo de violencia, agravio o ataque a Jesús. Sólo reconocimiento que se encontraban ante la autoridad máxima.
Y Jesús no le daba ni persona de apenas hablar.

Nunca vas a encontrar en los evangelios que algún demonio intente alzar su mano o apenas decir alguna palabra fuera de lugar ante Jesús.
El endemoniado gadareno, por ejemplo, “tenía su morada en los sepulcros, y nadie podía atarle, ni aun con cadenas. Porque muchas veces había sido atado con grillos y cadenas, mas las cadenas habían sido hechas pedazos por él, y desmenuzados los grillos; y nadie le podía dominar” (Marcos 5:3,4).
Ante los hombres se trataba de una persona inmensamente violenta. Pero relata Marcos 5:6: “cuando vio, pues, a Jesús de lejos, corrió”.
¿Corre para pegarle e insultarlo?
NO. Marcos explica: “corrió, y se arrodilló ante él. Y clamando a gran voz, dijo: ¿Qué tienes conmigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo?” (Marcos 5:7).
Lo mismo lo vemos en Marcos 3:11: “Y los espíritus inmundos, al verle, se postraban delante de él"

Postración, reconocimiento de superioridad y exaltación.
¿Lo ves?

Que glorioso es tener certeza que a pesar de que el mundo está siendo impulsado al abismo por Satanás y los demonios, nuestras vidas están en manos del Rey y Señor de todo lo creado.
Creemos firmemente estas palabras:
“Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo” (1 Juan 4:4).


Luis Rodas


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