Es necesario y conveniente 1



En la primera parte de esta serie leímos Santiago 5:10,11
“habéis visto el fin del Señor”
Un inmejorable ejemplo de sufrimiento es Jesús.
El Señor antes de morir le anunció a sus discípulos que le era necesario padecer: Lucas 9:22

El usó esa palabra “necesario”. “Es necesario que el Hijo del hombre padezca muchas cosas”.
Era necesario (“dei”).
El Diccionario Vine explica que esta palabra griega también se puede traducir como “conveniente”.
Samuel Pérez Millos: “designa una necesidad absoluta” (Comentario Mateo”. Pag. 1115).

El Señor explicó que esto no sucedería por casualidad, ni fatalidad, falta de poder de su Padre para protegerle o como un castigo.
Era “necesario”, “conveniente”, “una necesidad absoluta”.

¿Cual era la razón?
Como propósito final, la gloria de Dios (Juan 21:19)
Como propósito inmediato, nuestra salvación (Isaías 53:3-10)

Dios tuvo un propósito perfecto “sujetando” a Su Hijo “a padecimiento” (Isaías 53:10).
No fue un descuido de Dios. “Jehová quiso quebrantarlo” (Isaías 53:10).
“Porque verdaderamente se unieron en esta ciudad contra tu santo Hijo Jesús, a quien ungiste, Herodes y Poncio Pilato, con los gentiles y el pueblo de Israel, para hacer cuanto tu mano y tu consejo habían antes determinado que sucediera” (Hechos 4:27,28).
“Era necesario”, “conveniente”, “una necesidad absoluta” que Jesús padeciera.

Y nosotros
¿Será necesario, “conveniente”, “una necesidad absoluta” que nosotros pasemos por momentos de sufrimiento?
Hoy algunos se atreven a enseñar: “El sufrió para que yo no sufra”.

Eso es totalmente anti-bíblico: Hechos 14:22

La Biblia nos llama a padecer con él: Filipenses 1:28-30; 1 Pedro 2:19-23

Nosotros no podemos ganar la salvación por más sufrimiento que pasemos, pero:
1- Sí Dios puede ser glorificado a través de nuestro sufrimiento: 1 Pedro 4:14
Salmo 76:10
¿Cómo?
Para saber que nuestro Dios es el Dios que abre los mares, Moisés y el pueblo de Israel tuvieron que estar atrapados entre los egipcios y el mar Rojo: Exodo 14:8-14

Para poder alabar a Dios como David genuinamente: Salmo 18:1-3 (Mira el sobrescrito luego del título).
Antes debemos vivir lo que vivió David: Salmo 57:4; 56:1,2
Es imposible conocer al “Padre de misericordias y Dios de toda consolación” (2 Corintios 1:3), sino transitamos el camino del sufrimiento.
Antes de esto hablamos lo que no entendemos ni creemos genuinamente. Hablamos por hablar.
Pero ante batallas grandes, cuando el Señor nos da victorias grandes, damos gloria a Dios.
Esto fue lo que pasó al cruzar el mar Rojo: Exodo 14:30-15:4
Muchas veces Dios permite nuestro sufrimiento para mostrar su gloria en la victoria: Juan 11:1-4

Daniel tuvo que ser echado al foso de los leones para que todos sepan que el Señor puede hasta cerrar bocas de leones y aun el rey Darío glorificó a Dios: Daniel 6:25-27

Sadrac, Mesac y Abed-Nego tuvieron que ser echados al horno de fuego para que sepamos que el Señor puede hacer que sus hijos “se paseen en medio del fuego sin sufrir ningún daño” (Daniel 3:25) y hacer que “sus ropas estén intactas y ni siquiera olor de fuego tengan” (Daniel 3:27).
Nabucodonosor se había llenado de ira contra Sadrac, Mesac y Abed-Nego: Daniel 3:19. Pero luego él mismo glorificaba a Dios: Daniel 3:28,29


Luis Rodas


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