Todo es una grande bonanza PRIMEROS PENSAMIENTOS DEL DÍA



“Y se hizo grande bonanza” (Mateo 8:26).

Se encontraban, sin duda, en una situación límite. Estaban cruzando el mar de Galilea.
Mira como cada relato forma una imagen crítica:
“Se levantó una gran tempestad de viento” (Marcos 4:37).
“Las olas cubrían la barca” (Mateo 8:24).
“Se anegaban y peligraban” (Lucas 8:23).

William Hendriksen explica: “Cuando las corrientes frías descienden precipitadamente del Monte Hermón o de otros lugares y a través de pasos estrechos entre las colinas escarpadas se encuentran con el aire cálido que hay sobre la cuenca del lago, esta corriente se hace impetuosa. Los vientos violentos azotan el mar con una furia que hace que las altas olas revienten contra la proa, sobre la borda, etc…, de cualquier nave que esté surcando la superficie de las aguas. En el caso presente, el pequeño barco pesquero, anegado por las gigantescas olas, se estaba convirtiendo en un juguete de los furiosos elementos” (“New Testament Commentary: Matthew”).

Todo conforma una imagen. Pero de pronto aparece otra imagen muy diferente. Marcos 4:38 dice que Jesús estaba “durmiendo sobre un cabezal”.
¡Vaya contraste!

Hay básicamente dos formas de ver esto.
  1- Como lo entendieron los discípulos.
“Al Señor no le importa que yo sufra. EL no entiende lo que estoy sintiendo"
Ese día se oyó: “Maestro, ¿no tienes cuidado que perecemos?” Marcos 4:38

  2- Como lo explica el resto del relato.
Jesús estaba plenamente tranquilo porque EL es MAYOR que toda “tempestad”. Lo que hay que hacer es confiar y clamar a EL.

EL despertó muy tranquilo y aún acostado les dijo: “¿Por qué teméis, hombres de poca fe?” (Mateo 8:26). Luego “levantándose, reprendió a los vientos y al mar; y se hizo grande bonanza”.

Presta atención a algo glorioso:
Una vez leí a alguien que explicaba que al tocar su instrumento junto a cierto gran músico, cuando sucedía algo, él miraba a ese músico principal. Al verlo, siempre parecía estar al control, por lo que le producía paz.
¿Cuanto más si miramos al Creador del universo?

Las circunstancias parecen decirnos que todo va a salir mal. Que lo que tenemos por delante es malo.
Pero si miramos a Jesús pensamos que todo va a terminar en una “grande bonanza”.
En el momento perfecto, todo termina reflejando una realidad:
Si Dios está al control, veamos lo que veamos, todo es una “grande bonanza”.


Luis Rodas


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