Ama a otros sufridamente CULTIVANDO UN CARÁCTER PIADOSO



“El amor es sufrido” (1 Corintios 13:4)

Solemos imaginar extrañamente que el fruto del Espíritu florecerá en nosotros sin darnos cuenta.
¡Esto no es así!
Cada aspecto del fruto del Espíritu se compone de decisiones constantemente.
No sólo de decisiones para madurar en él, sino de decisiones para practicarlo cada día de nuestra vida.
Y algunas de estas decisiones… son difíciles...

¿Por qué tomamos estas decisiones de amor?
El amor a otros está fundamentado principalmente en el amor a Dios.
Jesús dijo: “El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama” (Juan 14:21).
El piadoso muestra su obediencia a Dios, amando a otros.
Charles Hodge (1797-1878) escribió: “Obediencia no es otra cosa que amor en acción...
No es tanto una ebullición momentánea de sentimientos, o palabras que dicen amar… Donde sea que hay amor a Dios, hay obediencia"
(“The Way of Life”).

El amor no tiene tanto que ver con “siento amor” o “no siento amor”.
Infinidad de matrimonios que se prometieron amor hasta el fin, pronto dicen: “ya no siento lo mismo que antes”.
¡Y esto aún entre creyentes!
Otros dicen con respecto a algún hermano: “no me nace el acercarme a él”.
O “me molestó lo que hizo y reaccioné. Simplemente fui sincero con lo que sentía”.

¡Todo esto está basado en ideas “terrenales” (Santiago 3:15)!
El amor al que Dios nos llama es “obediencia en acción”.

Esto no quiere decir que no haya sentimientos y emociones. ¡NO!
Sino que estos sentimientos y emociones no son los amos. Son siervos de la obediencia.
Un cristiano toma la decisión de amar, y ama.
No dice: “no siento amor por esa persona”.
Dice: “amo a esa persona porque Dios me manda amar”. O “hago esto, no porque esta persona se lo haya ganado. Sino porque Dios es digno de que yo ame a esta persona”.
Su parámetro de amor no es el medir cuán digna el otro, sino cuán digno es Dios.

Muchas veces, a este miserable corazón, le puede costar hacer esto, y mucho.
Por eso 1 Corintios 13:4 nos enseña que “el amor es sufrido”.

En la mayoría de los casos, nuestra debilidad humana no quiere amar de esta forma.
Ama el egocentrismo, la auto-conmiseración, el placer propio, el enojo, la comodidad, etc, etc….
Pero corre con desesperación huyendo del amor que:
- elige amar lo difícil de amar
- elige soportar pacientemente lo difícil de soportar
- elige callar lo que quiere brotar de una lengua resentida
- elige olvidarse de los derechos propios
- elige mantener un corazón abierto y amoroso ante una esposa/o que no actúa como nos gustaría.

En pocas palabras, este miserable corazón, aborrece “el amor sufrido”.
Ese "amor sufrido” que como muy bien explicó Charles Hodge (1797-1878), “es lento para ceder al resentimiento. Soporta pacientemente la provocación, y no está pronto a afirmar sus derechos o resentirse por una ofensa"
(“1 Corinthians”).

¡Cuán lejos está esto del “amor” vendido por centavos en el mundo de hoy!

No dejes este devocional de hoy sólo en palabras bíblicas. A modo de aprendizaje, prueba algunos actos de amor sufrido durante el día.
Recuerda: no lo haces porque la persona lo merezca. Lo haces en obediencia a Aquel que es Digno.


Luis Rodas


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