LA COMUNIÓN INTIMA CON DIOS Y NUESTRAS NOCHES 1ª parte



Estamos estudiando el Salmo 15 y hemos visto estas semanas que para permanecer en comunión intima con Dios debemos prestar atención a como vivimos.

El Salmo 15:2 "El que anda en integridad y hace justicia,
Y habla verdad en su corazón".

Este Salmo nos habla de “hacer justicia”: y vimos que el verbo que aparece aquí: “HACE justicia” (“paál”): “hacer sistemática y habitualmente” (Strong - H6466).

Y para ayudarnos un poco en nuestro anhelo de vivir en comunión diaria e intima con Dios la semana pasada aprendimos un poco de un hábito piadoso muy importante: nuestras mañanas. Nuestros primeros pensamientos del día.
Charles Spurgeon: “El que se apresura a ir a sus negocios desde su cama y no espera para adorar es tan insensato como el que se lanza a la batalla sin armas o armadura” (“El Tesoro de David”. Pag. 336).

Ese tiempo que pasamos con Dios debe marcar totalmente el resto del día.
Nuestro devocional de la mañana debe haber afectado nuestro corazón.
Una prueba para saber si esto sucedió es: ¿si alguien te pregunta durante el día que leíste hoy, podrías explicarlo rápidamente?. ¿O tienes que pensar mucho para recordarlo?
Es muy provechoso mantener en la mente todo el día nuestro devocional de la mañana.
Seguir pensando en eso y aplicarlo a diferentes situaciones. ¡Esto es sumamente importante!
No leemos 200 cosas pensando que la acumulación de verdades va a producir algo.
Sino que nos concentramos en algo a lo que Dios nos ha guiado ese día y permanecemos ahí todo el día.
Sino terminamos siendo como el pueblo de Judá. Dios les habla fuertemente:
Oseas 6:4 "¿Qué haré a ti, Efraín? ¿Qué haré a ti, oh Judá? La piedad vuestra es como nube de la mañana, y como el rocío de la madrugada, que se desvanece".

Si pasamos tiempo devocional a la mañana pero luego dejamos que recordarlo y aplicarlo continuamente durante el día, nuestra piedad es un momento de la mañana que se desvanece como el rocío de la madrugada.

LOS ÚLTIMOS PENSAMIENTOS DEL DÍA
Hoy vamos a ver otro hábito piadoso y muy importante. ¡Decisivo!: nuestras noches.
Una costumbre antigua judía era orar 3 veces al día: “Tarde y mañana y a mediodía oraré y clamaré” (Salmo 55:17). Siguiendo esta costumbre, Daniel 6:10 dice que Daniel “se arrodillaba tres veces al día, y oraba y daba gracias delante de su Dios”.

Pero si al menos podemos hacer que los primeros pensamientos del día estén ante el Señor, y que los últimos pensamientos antes de dormir también sean en EL, vamos a notar un gran cambio en nuestra vida. Un enorme cambio.

El domingo pasado leímos el Salmo 119:147, donde aprendimos sobre oración y lectura de las Escrituras a la mañana. Vamos a leerlo nuevamente:
Salmo 119:147 "Me anticipé al alba, y clamé; Esperé en tu palabra".
Pero en el siguiente nos habla de la noche:
Salmo 119:148 "Se anticiparon mis ojos a las vigilias de la noche,
Para meditar en tus mandatos".

Los judíos medían sus noches en 4 vigilias de 3 horas (de 6 de la tarde a las 6 de la mañana). Por esto Jesús dijo: “Velad, pues, porque no sabéis cuando vendrá el Señor de la casa; si al anochecer, o a la medianoche, o al canto del gallo, o la mañana, para que cuando venga de repente, no os halle durmiendo” (Marcos 13:35,36). Ahí están las 4 vigilias.

Y aquí, en este Salmo 119, el salmista dice que se anticipará a las vigilias, y lo último que hará en el día es “meditar en (los) estatutos” de Dios:
“Se anticiparon mis ojos a las vigilias de la noche,
Para meditar en tus mandatos”.
Antes de dormir el salmista leía las Escrituras, pensaba sobre ellas, las analizaba, se auto-examinaba con ellas, y meditaba profundamente en esas verdades.

Lo mismo lo encontramos en:
Salmo 63:4-6 "Así te bendeciré en mi vida;
En tu nombre alzaré mis manos.
Como de meollo y de grosura será saciada mi alma,
Y con labios de júbilo te alabará mi boca,
Cuando me acuerde de ti en mi lecho,
Cuando medite en ti en las vigilias de la noche".

Aquí podemos ver básicamente 3 cosas:
1- ¿Qué hacía David?:
Salmo 63:4 "Así te bendeciré en mi vida;
En tu nombre alzaré mis manos".
David se tomaba tiempo de reconocer los atributos de Dios y lo adoraba al “ver su poder y su gloria” (63:2).
2- ¿Cual era el resultado en su propia vida?:
Salmo 63:5 "Como de meollo y de grosura será saciada mi alma,
Y con labios de júbilo te alabará mi boca".
Plenitud, gratitud, gozo y una boca llena de alabanza.
3- ¿Cuando lo hacía?: en el verso 1 vemos que a la mañana (Salmo 63:1).
Pero también a la noche (Salmo 63:5,6).

A la noche podemos leer alguna porción de la Palabra y meditar, pensar, reflexionar.
Si es necesario podemos quitarle un rato al dormir. Como escribió Matthew Henry: “Es mejor tomar tiempo del dormir, que no encontrar tiempo para orar” (Comentario del Salmo 119:145-152).

Mañana seguiremos hablando acerca de esto...


Luis Rodas


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