HAZ UNA BUENA EXEGESIS DE TUS AFLICCIONES - Primeros pensamientos del día


HAZ UNA BUENA EXEGESIS DE TUS AFLICCIONES

“Me he consumido a fuerza de gemir"
(Salmo 6:6)

Al momento de escribir este salmo, David está sufriendo.
Su descripción de su estado es límite:
Está debilitado, consumido:
“estoy enfermo” (verso 2)

¿Has pasado por esos momentos donde el dolor es tan profundo que parece que cala tus huesos?
David escribe:
“mis huesos se estremecen” (verso 2)
“mi alma también está muy turbada” (verso 3)

Los ojos de David no pueden ocultar que está hundiéndose:
“mis ojos están gastados de sufrir” (verso 7)
Dios puede permitir que las tribulaciones, en ciertas circunstancias, lleguen a niveles muy altos.
Hay momentos en la vida que literalmente Dios nos puede sorprender, no solo por el nivel de sufrimiento, sino aun por el lapso de sufrimiento.

Pretender encasillar a Dios en un Papá Noel a nuestro gusto y medida, es RIDÍCULO Y PELIGROSO.
A veces nos equivocamos en el razonamiento:
  1- Dios es Bueno y me ama.
  2- Por lo que EL solo me dará lo mejor.
  3- Esto significa que Dios no va a permitir que yo sufra

¡Esto solamente puede ser fruto de un desconocimiento de Dios!
El razonamiento correcto, basado en la Palabra de Dios es:
  1- Dios es Bueno y me ama
  2- Por lo que EL solo me dará lo mejor.
  3- No siempre lo que yo creo que es mejor, es lo mejor genuinamente. Por lo que Dios puede permitir cosas en mi vida que yo no logre entender como lo mejor. Pero siguen siendo lo mejor.

Si no prestamos atención a esto, la aflicción, lejos de cumplir su propósito, puede confundirnos y endurecernos contra Dios.
Como escribió Jeremiah Burroughs (1600-1646): “Si Dios te conduce por un camino de aflicción, haz una buena interpretación de la aflicción.
Cuando estés sufriendo, tus 'manos caídas y tus rodillas paralizadas' (Hebreos 12:12) serán fortalecidas al hacer una buena interpretación del obrar de Dios” (“To Walking with God”).

David está quebrantado, humillado…. Y acudiendo a Dios como su ÚNICA oportunidad.
¡El clama a Dios con todo su corazón!
Gime a Dios (verso 6), riega su cama con lágrimas en oración (verso 6). Todo su ser está siendo inclinado hacia Dios por el sufrimiento.
Y es así mi hermano. Todos necesitamos, cada tanto, temporadas de imposibles y contratiempos que aferran nuestros corazones a Dios.

Dios nos despierta muchas veces del letargo, la autosuficiencia, la tibieza y la pereza, con tribulaciones.
Como alguien dijo: “Los ojos cerrados por el pecado se abren por la tribulación”.
Lewis Bayly escribió: "Dios envía aflicciones para desprender nuestros corazones de las vanidades y para que anhelemos más intensamente la eternidad”.
Por esto Eclesiastés 7:3 afirma: “con la tristeza del rostro se enmendará el corazón”.

Creo que cada hijo de Dios puede estar de acuerdo con Jeremiah Burroughs : "Yo nunca encuentro a mi alma tan apegada a Dios como en el tiempo de mi aflicción” (“To Walking with God”).





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