LA COMUNIÓN INTIMA CON DIOS Y LA CALUMNIA. Primeros pensamientos del día.


"El que no calumnia con su lengua"
(Salmo 15:3)

Aquí Dios le responde a David que una parte esencial para permanecer en comunión intima con EL es “NO calumniar con la lengua”.

El vocablo que se traduce al castellano como “calumnia” proviene de “ragál” en hebreo.
Es interesante que esta palabra se puede traducir tanto como “espiar” como “calumniar”.
El contexto define a que se refiere. Pero estas dos palabras en castellano pueden ir entrelazadas.
Aquí Dios nos habla de una actitud que bloquea la comunión intima con EL: es la de la persona que se toma tiempo para investigar a otra y así hablar falsamente contra ella.

Un ejemplo profundo de esta actitud lo encontramos en el Salmo 64:
"Escóndeme del consejo secreto de los malignos, de la conspiración de los que hacen iniquidad" (64:2).
Este versículo nos habla de una reunión de dos o más personas que hablan en secreto contra otro que no está.
Hay un "consejo secreto lleno de “conspiración”, y allí terminan "afilando como espada su lengua; lanzan cual saeta suya, palabra amarga" (64:3).
Al hablar mal contra esa persona se envenenan de tal manera que la contaminación va subiendo y comienzan a tramar que harán con él (64:4).

Aquí hay una obstinación inflamada por el odio (64:5) donde "obstinados" "inquieren iniquidades, haciendo una investigación exacta", minuciosa, diligente (64:6).

Podemos decir por la Palabra de Dios, que una persona que calumnia, difama, está hablando aquí y allá para encontrar mal en otros de la congregación, nunca podrá vivir en comunión intima con Dios. ¡NUNCA!.
Proverbios 6:16-19 explica que Dios "aborrece... abomina su alma... el testigo falso que habla mentiras, y el que siembra discordia entre hermanos".

Es muy probable, si genuinamente sirves a Cristo, que sufras períodos donde te critiquen, calumnien y difamen.
Filipenses 1:29 afirma: “Porque a vosotros os es concedido a causa de Cristo, no sólo que creáis en EL, sino también que padezcáis por EL”.
Si esto no sucede…. es raro…. Tal vez sea por lo que acertadamente escribió Philip Henry (el padre de Matthew Henry): “Todo el cristianismo del tibio es fácil. ¡No tiene oposición del diablo!” (“Eighteen Sermons”. Sermon III).

Pero si esto nos sucede, aferrémonos a estas palabras:
“Hay un final dichoso para el hombre de paz” (Salmo 37:37).
Y hermanos… si es Dios quien afirma esto… tengámoslo como firme ancla para nuestra alma.




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