LA COMUNIÓN INTIMA CON DIOS Y LA CRITICA (1). Primeros pensamientos del día.


"El que no calumnia con su lengua,
ni hace mal a su prójimo
ni admite reproche alguno contra su vecino"
(Salmo 15:3)

En el verso 3 de este salmo, Dios responde a la pregunta de David enseñando que la persona que puede permanecer en comunión intima con EL es aquel que:
“no calumnia con su lengua”. Y añade: “ni hace mal a su prójimo”.

Hay muchas maneras de hacer mal a los que nos rodean. Podemos golpear físicamente a una persona, robarle, hablarle mal, engañarla, abusar de ella, traicionarla, abandonarla, etc, etc….
Este verso se refiere a no hacer ningún tipo de mal contra las personas que nos rodean.

Pero es interesante que esta frase de Dios (“ni hace mal a su prójimo”) se encuentra en medio de dos mandatos contra la critica.
“no calumnia con su lengua,
ni hace mal a su prójimo,
ni admite reproche alguno contra su vecino".

¿Cómo puede hacer mal alguien criticando, calumniando, chismeando?.
El primer punto que podemos ver es: Si lo oyes y te amargas.

De dos maneras:
a) si lo oyes y te amargas siendo la persona criticada
La critica, difamación y chisme al salir de la boca se transforma en una serpiente rápida y mortal llena de veneno:
"Líbrame, oh Jehová, del hombre malo;
Guárdame de hombres violentos,
Los cuales maquinan males en el corazón,
Cada día urden contiendas.
Aguzaron su lengua como la serpiente;
Veneno de áspid hay debajo de sus labios" (Salmo 140:1-3)
Si dejas que ese veneno entre en tu cuerpo… puede ser fatal…
Dios puede hablarnos por medio de las criticas de otros. Sus intenciones pueden ser las peores, pero las de Dios sin duda son las mejores: disciplinarnos.

Pero una vez que te has inspeccionado, ¡cuidado!… el diablo sigue criticándote no por tu bien.
Eclesiastés 7:21 nos enseña: "Tampoco apliques tu corazón a todas las cosas que se hablan, para que no oigas a tu siervo cuando dice mal de ti".
Charles Spurgeon decía que él usaba un ojo ciego y un oído sordo ante las críticas, difamaciones y ataques que lo enojarían (citado por John Piper en “Las raíces de la perseverancia”. Pag. 112).
Charles Simeon también hacía lo mismo, y decía: “Así es como habito en paz en medio de leones” (H.C.G. Moule - “Charles Simeon”. Pag. 191).
David también hacía esto:
"Los que buscan mi vida arman lazos,
Y los que procuran mi mal hablan iniquidades,
Y meditan fraudes todo el día.
Mas yo, como si fuera sordo, no oigo;
Y soy como mudo que no abre la boca" (Salmo 38:12,13).

Claves fundamentales para que la critica, difamación y chisme no afecten tu corazón:
1- perdonar (Mateo 5:43-48)
2- orar por la persona (Hechos 7:59,60)
3- no esperar su mal: Proverbios 24:17,18
4: trabajar en el corazón para que no sólo no esperes el mal del que te hace mal, sino que esperes su bien (lo cual es un paso más): Romanos 12:20,21
4- no responderle: Proverbios 26:4
Si le respondes te rebajas a un lugar de odio, rencor y amargura. Y eso es justo lo que el que te odia quiere. El ama la pelea y si participas, lejos de ponerse mal, se alegrará que juegas con él el juego de la serpiente.
Si no le respondes, pronto se cansará e irá a buscar alguien que sí juegue su juego de serpientes con él.

b) puede hacerte daño la calumnia, la critica y el chisme SI LO OYES Y TE AMARGAS no siendo la persona difamada, pero escuchando la difamación y dejando entrar la amargura.
La amargura de otros puede contagiarnos. Samuel Pérez Millos escribió: “Normalmente el amargado procura extender el veneno de su amargura a otros, por medio de su lengua” (“Comentario de Efesios”. Pag. 377).







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