Pastores, ¿hasta qué punto creemos que apacentamos el rebaño y no a nosotros mismos?



Dios manda a Ezequiel a reprender duramente a Israel con una amonestación que puede ser muy acorde a muchos de nosotros:
"¡Ay de los pastores que se apacientan a sí mismos! ¿No apacientan los pastores a los rebaños?" (Ezequiel 34:2).

¿Te imaginas a un pastor de ovejas en lo natural dandole a las ovejas todo lo que ellas quieran comer y preguntándoles:"¿Les gusta? ¿Sí? Qué bueno....", mientras mira que algunas más allá están con cara larga y al acercarse, estas le dicen:"Ay NO pastor... A nosotras no nos gustó la comida de hoy... Nosotras queremos comer mucho helado, caramelos y dulces. La comida que nos dio ayer nos pareció aburrida, pero la de hoy aun fue peor... La de hoy nos pareció ofensiva, hiriente y creemos que no somos dignas de este trato... Ay pastor.... Si para mañana no hay un cambio de su parte... Lo sentimos, pero es muy probable de que nos vayamos a otro rebaño...."?
¿Te imaginas al pastor con cara de preocupación respondiendo: "Uhhhh.... NO... por favor... No se pongan así.... Lo más importante es que permanezcamos unidos... Todo se puede hablar... A ver lindas ovejitas.... Vamos a solucionar esto... ¿Qué les gustaría comer esta semana y quien les gustaría que les de esa comida?".

¿Te lo imaginas?
Un pastor está para "apacentar los rebaños", no para darles necesariamente lo que piden. El hará su trabajo como sabe que es correcto y les dará la comida que sabe que necesitan. Ya está.
Si una o varias ovejas quieren otra cosa, simplemente las corrige y las vuelve a poner en su lugar.

En el caso de nuestra labor como pastores de la congregación no podemos obligar a nadie a que coma la comida que les damos, ni a quedarse en la congregación cuando buscan "otras comidas".
Podemos:
1- Corregir para que la persona pueda ver por qué está buscando "otras comidas" como show, predicaciones que le suban el ego, promesas falsas, supersticiones, sensacionalismo vacío, cumplir sus sueños de grandeza, fama y prosperidad, etc, etc...
2- Si persiste en su anhelo, simplemente tenemos claro que, o bien es cabra de otro rebaño, o es oveja que necesita ser corregida (Hebreos 12:5-11) por el Pastor Mayor: el "Príncipe de los pastores" (1 Pedro 5:4).

Pero jamás...
Pero NO recorremos el rebaño haciendo una encuesta de qué comida le gustaría comer ni es la voz de autoridad final si le gustó o no a las ovejas lo que se dijo en tal predicación o en cual.
Es una terrible afrenta al Señor estar más pendiente, como pastores, de lo que dicen las ovejitas con más "lana" del rebaño sobre nuestro trabajo, que del Señor que nos contrató.
Es una terrible afrenta al Señor estar más concentrados en mantener al rebaño contento, tranquilito, sin quejas y asistiendo para mantener nuestro puesto y seguir cobrando nuestro salario, que estar atentos a lo que Dios quiere que hagamos y digamos como "obreros aprobados" (2 Timoteo 2:14).
Es una terrible afrenta al Señor que algunos seamos muy valientes para hablar de los "grandes lobos vestidos de ovejas"porque se trata de personas muy conocidas que probablemente jamás se enteren de lo que dijimos, pero que somos unoscobardes para amonestar al rebaño que Dios nos confió cuando son tibios, carnales, mundanos y egoístas.
Está claro que nos es más fácil hablar el domingo en la congregación sobre Joel Osteen y burlarnos de sus libros, que tratar, ya sea personalmente o en una predicación, las infidelidades de la congregación.
Es muy difícil que Joel Osteen se tome el tiempo para ver qué dijiste de él, y algunos de tu congregación te harán sentir que eres el gran profeta para este tiempo.
Pero confrontar a un adultero de tu Iglesia, quitar a alguien del ministerio, confrontar al grupo de alabanza en sus hipocresías o reprender la mundanalidad del pueblo.... ahhhhh..... Eso requiere mucho más.

¿La oveja es la dueña del rebaño?
Hay pastores que si alguien se queja de lo que uno de sus líderes predicó, casi salen corriendo para solucionar el problemita, o bien no dejando más predicar a ese líder, o poniendo "paños tibios" en la próxima predicación quedando bien con todo el mundo, o hasta hablando con la "ovejita ofendida" diciéndole que se quede tranquila, que eso no va a ocurrir más.
Si lo que predicó ese líder fue un error, qué bueno que se tome cartas sobre el asunto. Pero si lo que se predicó fue la Palabra del Señor, que la "ovejita ofendida" haga lo que crea más conveniente. Nosotros seguimos haciendo de la Iglesia lo que el Señor de la Iglesia quiere.

Es una terrible afrenta al Señor estar más concentrados en buscar qué tipo de eventos, reuniones, predicaciones o grupos, le gusta a la gente que pastoreamos, que en estar concentrados en orar y decir como Pablo luego de la caída camino a Damasco: "¿Qué quieres que yo haga?" (Hechos 9:6).
Hermanos, "NO PODEMOS servir a dos señores" (Mateo 6:24). Si a la hora de dirigir la Iglesia pensamos qué puede gustarle a la congregación, estamos sirviendo a otro señor.
Si a la hora de aconsejar queremos quedar bien con la persona en vez de decirle lo que hay que decirle, estamos sirviendo a otro señor (Gálatas 1:10).

Pastoreándonos en el nombre de Jesús
Si a la hora de tomar cualquier tipo de decisión con referencia a la Iglesia, pensamos más en la reacción de las ovejas que en clamar para saber si estamos haciendo la voluntad de Dios o no... hermanos... estamos pastoreándonos a nosotros mismos y no al rebaño.
Volvamos a leer Ezequiel 34:2: "¡Ay de los pastores que se apacientan a sí mismos! ¿No apacientan los pastores a los rebaños?"

Nuestro trabajo es alimentar el rebaño con la comida que Dios da. ¡NO darle a las ovejas lo que ellos quieran para así saciarnos de su lana! (1 Tesalonicenses 2:5,6).

Hermanos... tengamos realmente en cuenta la advertencia a los pastores de Israel: "DEMANDARÉ MIS OVEJAS DE SU MANO" (Ezequiel 34:10).

Luis Rodas


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