Carta de una amiga despechada



“Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra” (Juan 4:34).

Jesús vivía concentrado en la razón por la que estaba aquí.
¿Nosotros?
Lee esta pequeña carta y mira si conoces a esta compañera constante:

"CARTA DE UNA AMIGA DESPECHADA
No soporté más la situación y quise escribirte.
Yo siempre estuve contigo y estoy contigo y nunca me quejé de nuestra relación. No entiendo tus palabras...

El domingo te escuché susurrar (y ya van muchas veces a lo largo de los años), que me odiabas… Ehhh…. basta…. ¿cómo es esto? ¿Te parece bien?
Yo soy tal vez tu amiga más cercana, aunque casi nunca notas cuan cerca y constante estoy. Digamos que soy discreta.
Soy tal vez tu amiga más cercana, y aunque reconozco que pocos te han hecho tanto daño como yo, digamos… que… sí…. está claro: TE GUSTA… Sino no me buscarías sin falta todos los días...

Lo confieso, en este momento de sinceridad, voy a confesarlo gustosamente:
- te robo la mayoría de tus momentos de comunión con Dios. Sólo te ocupas del estudio de la Palabra y la oración cuando a mí me place y te dejo por un momento. Lo cual… ya sabes… jiji… como que no es muy común, ¿no?...

  - tu relación matrimonial es casi nula porque siempre estás ocupado en cosas MUYYY interesantes que yo te muestro.

  - el fundamental discipulado de tus hijos es un bonito recuerdo. ¿Por qué?… jeje… lo confieso… la culpable soy yo. Pero, debes reconocer a mi favor, que tengo una habilidad asombrosa de siempre encontrar algo nuevo para hacer.

  - tu preocupación por otros hermanos y por los perdidos es tan deficiente y apática que aún cuando lo haces no ves el momento de volver conmigo. ¿Me odias? Por favor….

  - Yo hago que tus horas, días, semanas y aún años pasen casi sin darte cuenta, y…. ja…. ehmmm….. y sí… lo reconozco… que pasen sin el menor provecho y sentido...

Sí, está bien… todo esto es verdad… Pero ahora reconoce tú: a pesar de que alguna vez has intentado separarte de mí, yo he permanecido fiel a tu lado. Cuantas veces te oí decir lo mismo que este domingo, pero yo, ¿ando despotricando contra ti?…. ¡NO! Simplemente entiendo que es una emoción del momento. Sé que los domingos te vuelven un poco más sensible.
Lo entiendo. Pero yo te amo así tal cual eres.

Dime, ¿quién pasa tanto tiempo contigo como yo?
Miro contigo televisión, te acompaño en tu celular y tus viajes por las redes sociales, grito goles contigo, siempre tengo un nuevo hobbie para que descubras, converso contigo en el odio, el rencor y la crítica, y hasta he entrado contigo en la religión para ayudarte a profundizar y discutir eufóricamente sobre todo eso que no sirve para nada y no hace a la fe cristiana.

Mira, por favor, basta de estos desplantes que me haces de vez en cuando. ¿No puedes ver que hay personas que quieren que vivas una vida extrema?
¿Qué sería de ti si no fuera porque paso por alto que de vez en cuando decides abandonar algo que te une a mí, y encuentro rápidamente algo nuevo para afianzar nuestra amistad?

Ayyy… mira…. te perdono… La verdad es que me dolieron tus palabras… Pero hoy ya es lunes y se que tu rechazo nunca dura más allá de hoy a la noche como mucho...
Sí, te perdono… ¿Cómo no hacerlo después de tantos años?

Tu gran amiga, aunque un poco despechada, LA DISTRACCIÓN.
Nos vemos en un ratito".


Luis Rodas


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