¿Crees que duerme desinteresadamente sobre un cabezal? PRIMEROS PENSAMIENTOS DEL DÍA



“¿Por qué estáis así amedrentados? ¿Cómo no tenéis fe?” (Marcos 4:40).

Los discípulos del Señor estaban enfrentando una “tempestad de viento en el lago; y se anegaban y peligraban” (Lucas 8:23).
Ellos ven a Jesús tranquilo “en la popa, durmiendo sobre un cabezal” (Marcos 4:38). Por lo que desesperadamente lo despiertan.

Hay algunas diferencias entre los tres evangelios que relatan este suceso (Mateo, Marcos y Lucas).
En Marcos 4:38 los discípulos le reclaman a Jesús: “Maestro, ¿no tienes cuidado que perecemos?”
En Lucas 8:24 no hay reproche. Simplemente lo despiertan diciendo: “¡Maestro, Maestro, que perecemos!”.
Mientras que en Mateo 8:25 hay un clamor: "¡Señor, sálvanos, que perecemos!”.

¿Por qué estas diferencias?
Sencillamente porque no se trata de que se pusieron de acuerdo para gritar lo mismo a una voz. Cada evangelista recogió uno de los clamores desesperados que hubo aquel día.

La reacción de Jesús al clamor de los discípulos no es positiva hacia ellos (como leímos en Marcos 4:40).
Ellos le pidieron ayuda, ¿qué es lo que hicieron mal entonces?

La respuesta puede enseñar una gran lección con respecto a nuestras oraciones.
Si unimos las 3 oraciones de los 3 evangelios antes mencionados encontramos que en ellos estaba:
  1- la idea de que iban a perecer
  2- una perspectiva de desinterés por parte de Jesús

Ellos hicieron su clamor a Jesús, pero con dos elementos en mente equivocados y decisivos.
Es como si oráramos: “Señor, se que este problema que estoy pasando me va a terminar destruyendo, ¿es que no te importa? ¿No te importa que yo sufra?”

Claro, por supuesto, muchas oraciones no dicen cosas así. Por fuera parecen expresiones de confianza. Pero, ¿qué dicen realmente nuestras oraciones?
Cuando terminamos de orar, y nos enfrentamos en el día a día con nuestra “tempestad”, ¿nuestra actitud coincide con lo que hemos dicho en oración?
¿O vivimos como si el Señor estuviera desinteresadamente "durmiendo sobre un cabezal”?

Filipenses 4:6 resume en pocas palabras la oración agradable delante de Dios: “oración y ruego, con acción de gracias”.
La oración como expresión verbal de una confianza ante nuestro Padre de amor inmutable e incomparable.


Luis Rodas


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