El evangelio no es una opinión PRIMEROS PENSAMIENTOS DEL DÍA



“Y todos se asombraron, de tal manera que discutían entre sí, diciendo: ¿Qué es esto? ¿Qué nueva doctrina es esta, que con autoridad manda aun a los espíritus inmundos, y le obedecen?” (Marcos 1:27).

No se trataba de las nuevas bonitas opiniones de un nuevo maestro. Lo que enseñaba Jesús era la palabra autoritativa de Dios.

El versículo 22 describe a la gente admirada de que el Señor enseñaba con “autoridad, y no como los escribas". Y ahora en el versículo 27 esa palabra de autoridad hace que los “espíritus inmundos” obedezcan.

Lo que encontramos en los evangelios no es una perspectiva más de las cosas. No son opiniones subjetivas, un ángulo respetable como cualquier otro. ¡NO!

Las palabras de Jesús son la Verdad en estado puro provenientes del único que tiene la autoridad para determinar bueno/malo, verdad/mentira.

En el pasaje encontramos un claro paralelismo entre Jesús enseñando a las personas con autoridad, y Jesús hablando a los demonios con autoridad de tal manera que estos se sujetan.

Dicho de otro modo:
Las palabras de Jesús son palabras de autoridad hacia nosotros provenientes de Dios.
Las palabras de Jesús son palabras de autoridad hacia los demonios provenientes de Dios.
Los demonios se sujetaban a la autoridad que hablaba porque EL es la autoridad.
Nosotros debemos sujetarnos a la autoridad que habla en los evangelios porque EL es la autoridad.
No se trata de nuestras opiniones, perspectivas, ideas, posturas… Lo que encontramos en los evangelios es la autoridad máxima que determina qué debemos pensar, hablar y vivir.
No nos está hablando sólo un gran predicador. Nos habla la autoridad suprema.


Luis Rodas


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