Es necesario y conveniente 3



En las últimas semanas estuvimos viendo algunas maneras de cómo Dios se glorifica a sí mismo en medio de nuestro sufrimiento.
Hablamos de que la Palabra de Dios determina que “Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios” (Hechos 14:22).

Hoy veremos dos razones más por las que “Es necesario (“conveniente, absoluta necesidad”) que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios”.

El progreso del evangelio
La primera es que el Señor usa muchas veces el sufrimiento para el progreso del evangelio y cumplir sus planes:
José fue vendido por sus propios hermanos como esclavo. Pero Dios tenía otros planes: Génesis 50:20,21 (Dios preservó a su pueblo por medio de José).

Filipenses 1:12-14; Hechos 27:39-28:10 (Pablo es llevado a Roma pero su vida parece maldecida por Dios: naufragio y hasta lo ataca una víbora).
Hechos 11:19-21

David Brainerd, misionero del siglo 18, primero creía que Dios lo había llamado a predicar, por lo que fue a prepararse para le ministerio en la Universidad de Yale.
Estando allí, hizo comentario de la tibieza que reinaba en los profesores, y lo expulsaron.
Intentó volver pero no pudo.
Supuestamente era una derrota.
Pero esto fue lo que lo llevó a irse a vivir entre los indígenas de Estados Unidos y allí encontró su verdadero llamado.

Lo que nosotros podemos ver con nuestros ojos humanos como un impedimento, Dios lo puede estar usando para sus planes.

Moldeados a su imagen
La segunda y última razón por la que es necesario y conveniente el sufrimiento para nosotros es que necesitamos ser formados a la imagen del Señor.

El carácter de Cristo debe ser formado en nosotros para que como dice 1 Juan 2:6 “andemos como él anduvo”. La voluntad de Dios es que el cristiano vaya pareciéndose más y más a Su Hijo, “a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo” (Efesios 4:13).
Dios ha determinado que seamos “trasnformados de gloria en gloria en la misma imagen” de Cristo (2 Corintios 3:18).

Y para esto muchas veces Dios usa el sufrimiento como un instrumento de quebrantamiento y formación: Salmo 119:71
NTV: “El sufrimiento me hizo bien...”

Hebreos 12:3-11 (Estaban sufriendo fuertemente por el evangelio)
12:10: Peshitta: “Dios nos disciplina para nuestro beneficio”
LBLA: “El nos disciplina para nuestro bien”
Para que “participemos de su santidad”.

- En el sufrimiento Dios endereza nuestros pasos: Salmo 119:67

- En el tratamiento de Dios dejamos de confiar en nuestras fuerzas y aprendemos algo fundamental: a depender para todo de Dios: Sofonías 3:11-13 (Dios prometía un cambio en Israel luego del sufrimiento).

David había recibido mucha reputación delante de todo Israel: 1 Samuel 18:16; 30.
Las mujeres cantaban sobre él: 1 Samuel 18:7

Pero de pronto tiene que huir de Saul y llega a estar ante los enemigos de su pueblo y hacerse pasar por loco: 1 Samuel 21:10-15

El gran David ahora clamaba humillado a Dios: Salmo 34:6; 17-19 (Sobrescrito: “Salmo de David, cuando mudó su semblante delante de Abimelec, y él lo echó, y se fue").

- En la espera prolongada de la ayuda de Dios es ejercitada nuestra paciencia: Romanos 5:3
“paciencia”: (“jupomoné”): “Describe a alguien que “soporta bajo el sufrimiento” (Gerhard Kittel - “Compendio del Diccionario Teológico del NT”. Pag. 571).

Con “paciencia” no se refiere a “resignación”. Sino a la imprescindible virtud de perseverar en medio del sufrimiento hasta llegar a la meta: “entrar en el gozo de nuestro Señor”.
Esta paciencia es la virtud que nos hace resistir y no desmayar hasta el final.
Para los primeros cristianos esta era una virtud fundamental: Apocalipsis 1:9 (Juan preso en Patmos).

Por esto los primeros cristianos veían las diversas pruebas como “sumo gozo”: Santiago 1:2,3

Es en la prueba y tribulación que es formada en nosotros esta “paciencia” genuina.
Eclesiastés 7:2,3

- Es en el tratamiento de Dios donde somos preparados para dar fruto para Dios: Juan 15:1,2
E.M. Bounds: “Todo lo que el predicador dice está teñido e impregnado por lo que el predicador es...
La predicación no es la obra de una hora, sino la manifestación de una vida... Se necesitan veinte años para hacer un sermón porque se necesitan veinte años para hacer al hombre. Y el sermón crece, porque crece el hombre. Es poderoso, porque el hombre es poderoso; es santo, porque el hombre es santo y está lleno de la unción divina, porque el hombre está lleno de la unción divina” (“Lo mejor de E.M. Bounds”. Pag. 438).
El dar genuino fruto delante de Dios y para Dios es mucho más que aprendernos las palabras correctas y algunos métodos y lecciones.
Es una obra de Dios en la persona. Esa obra es la que da verdadero fruto. Es un carácter formado por las manos del Alfarero.

- Nuestra fe se vuelve genuina, sincera, sin vanas repeticiones: 1 Pedro 1:3-7; Job 23:10 (Job mismo lo dice).

Es sorprendente la cantidad de veces que hablamos lo que no creemos ni entendemos. Somos rapidísimos para eso.

Pero al ser quebrantados es formada una fe genuina con la que nos hacemos útiles también para los sufrimientos de otros: 2 Corintios 1:3-6

Conclusión
Por todas estas cosas la Palabra declara: Salmo 94:12
Esto es muy parecido a lo que vimos en Santiago 5:11: “He aquí, tenemos por bienaventurados a los que sufren”


Luis Rodas


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