4 La desmotivación de no vivir el Dios-centrismo (1ª parte) DIOS-CENTRISMO



El diario “Clarín” de Argentina publicó una nota que se llamó “La desmotivación, una nueva problemática”.
Ahí hablaba de “una tendencia que algunos psicólogos ya consideran como un mal de la época”.

También decía que “algunos investigadores hablan de una ‘crisis de sentido’ propia de este tiempo”. Y la licenciada Ana Esther Krieger, miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA), argumentó: “En esta hipermodernidad, dominada por el mandato de ‘ser felices’, se ha ganado una libertad que tampoco satisface”.

Es llamativo de que esto que preocupa a la misma Asociación Psicoanalítica Argentina, fue creado por la misma psicología moderna.
La psicología moderna es la promotora en nuestra sociedad de “Vive para tu felicidad. ¿Quieres hacer tal cosa? Bueno, si te hace feliz”.
Y este artículo agregó que hay una sensación generalizada de un sin sentido y vacío.

De la misma manera, días después en el diario “El Intransigente” de Salta, publicaron una nota de dos chicas que se suicidaron. Y el título fue: “El saldo de una sociedad vacía”.

La gente no encuentra motivación.
Y la motivación es el motor que impulsa nuestro barco.
Lo que está delante es lo que hace que vaya hacia adelante. Si no hay nada delante para qué ir hacia adelante.

Un ejemplo: Cuantos jóvenes dejan sus estudios porque los padres les llenan la cabeza diciéndoles lo importante que es tener una carrera pero a ellos lo único que les importa es la chica que conocieron el sábado, la última canción de no se quien, y la próxima salida con sus amigos. ¿Estudiar? ¿Para qué? ¿El futuro a quien le importa?

La desmotivación, que ya se la considera “un mal de la época”, viene porque muchos se dan cuenta que todas las metas que propone este mundo no tienen sentido.
Esto es culpa directa del egocentrismo y el ateísmo.
Si Dios no existe y no hay nada más allá de esta vida, entonces vivamos para nuestro placer porque no hay otra cosa.
Pablo escribió: “Si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana” (1 Corintios 15:17) y unos versículos después: “Si los muertos no resucitan, comamos y bebamos, porque mañana moriremos” (1 Corintios 15:32).

¿Qué sentido tiene la vida si no hay ninguna meta duradera?
¿Qué otro sentido que vivir todo el placer que pueda?

Y mucha gente cuando ha probado de todo, descubre lo que descubrió Salomón hace casi 3000 años. El, después de probarlo todo, escribió: Eclesiastés 2:17 "Aborrecí, por tanto, la vida, porque la obra que se hace debajo del sol me era fastidiosa; por cuanto todo es vanidad y aflicción de espíritu".
Así muchos sufren la desmotivación porque no hay motivo para vivir. Y detrás viene el desgano, la pérdida del valor de la vida y la autodestrucción.
Han quitado a Dios del centro de sus vidas y no queda ningún motivo verdadero, concreto, lógico, justo, duradero.

¡Pero no me malentiendan! No estoy diciendo que todas las personas que no viven centradas en Dios sufren de desmotivación. ¡Eso sería una mentira!

Muchas personas siguen corriendo salvajemente detrás de algún dios que les produce placer.
Un ejemplo: Un hombre a pesar de ser rico sigue dedicando su vida sin descanso por el placer de alimentar su amor propio. Ya no se trata de dinero sino de como el poder alimenta su ego.
Otro ejemplo: un jugador de fútbol entrega su juventud para llegar a ser una estrella del fútbol mundial.
Su motivación lo impulsa, le da el sentido y la fuerza en su carrera.

Motivado y desmotivado a la vez
Con lo que ya expliqué, tenemos dos tipos de personas:
1- Los que sufren de desmotivación y esto los lleva al desgano, la pérdida del valor de la vida y la autodestrucción
2- Los que encuentran semejante motivación que los impulsa a entregar sus vidas por completo

Pero hay otro punto que podemos considerar.
Hasta ahora lo vimos como dos tipos de personas.
Pero algo interesante es que una misma persona puede tener dos actitudes absolutamente distintas en dos lugares diferentes.
Hace unos años se congregaba con nosotros un joven que trabajaba en MacDonald.
En pocos meses lo ascendieron como encargado en MacDonald por su esfuerzo y responsabilidad. Al punto que el dueño de ese MacDonald lo tenía como su encargado de confianza y él era el que aun apuraba y exhortaba a los encargados que lo habían contratado a él.
Lo increíble es que este mismo joven al salir de MacDonald sufría una metamorfosis impresionante...
Cuando llegaba a la Iglesia era otra persona.
Para hacer algo con su mano derecha le tenía que pedir permiso a su mano izquierda y estas dos reunían al resto de los miembros del cuerpo para decidir si era apropiado moverse o no.
Y aun no se le podía confiar nada porque lo perdía seguro.
¿Qué pasaba? ¿Por qué la metamorfosis?

Hace unos días pasamos con Vero por un MacDonald que estaba lleno de gente. Y me paré un rato a ver como los chicos que atendían corrían de un lado a otro como desesperados.
Una chica corría en busca de papas fritas como si dependiera su vida de eso. Otro preparaba un helado con ojos desorbitados. Y los demás parecían preocupados como si el mundo fuera a terminar ese día y no querían que nadie se quedase sin su pedido antes que el mundo termine.
Llevo casi 2 décadas conociendo Iglesias. Jamás vi ni un 10% del esfuerzo, entrega y pasión que vi en ese MacDonald.
¿Por qué?
¿En la Iglesia no hay gente así con ese esfuerzo, entrega y pasión?
¿La gente que va a una Iglesia es más tranquila?
Bueno, el ejemplo que acabo de poner del joven que trabajaba en MacDonald demuestra que no es así.
Y es más en una época 3 jóvenes de la Iglesia trabajaban en MacDonald y en los 3 vimos lo mismo.

¿Qué les da MacDonald que no les da la Iglesia?
O creo que mas bien la pregunta es: ¿Qué encuentran en MacDonald esos chicos que la gente que va a una Iglesia no encuentra en Dios?
¿MacDonald es más digno de esfuerzo, entrega y pasión que el Creador del universo?
Creo que hasta la pregunta es ridícula y ofensiva. ¿Cómo podemos comparar a MacDonald con el Creador del universo?
Pero sin embargo MacDonald genera más esfuerzo, entrega y pasión  que Dios.
¿Qué pasa?

Con el correr de los años aprendí algo:
Así como en el mundo hay gente que la desmotivación los lleva al desgano, y hay gente que su motivación los lleva a entregar su vida, de la misma manera en la Iglesia.
A los desmotivados les pesa el cuerpo a la hora de hacer y nunca se puede contar con ellos.
Los motivados son los que impulsan la Iglesia.

Pero... y he aquí está el dilema... si a muchos de los motivados, a través de la Palabra, les empiezas a mostrar que nuestra motivación no puede ser el reconocimiento, ni soñar con un ministerio famoso, ni la escalera del éxito, etc, etc...
Lo sorprendente es que muchos de los motivados de la Iglesia pasan a ser desmotivados.
Les quitas las malas motivaciones y ya no quedan motivaciones. Por lo que la persona pasa a la lista de los desganados e irresponsables de la Iglesia.

¿Por qué? Porque la motivación es el motor que nos impulsa a hacer algo. La motivación le da el sentido y la fuerza a la carrera.
Sin motivación no tiene sentido correr.

¿Qué encuentran esos chicos de MacDonald?
Motivación. ¿Cómo?
Su fundador Ray Krok ideó un sistema de entrenamiento y motivación con ascensos, premios, elogios, el empleado del mes, incentivación, competencia, y todo lo que al ego lo pueda motivar.

¿Qué da la Iglesia?
Sólo a Dios

Es ridículo y ofensivo, ¿verdad?
Hago la pregunta otra vez: ¿Cómo podemos comparar a MacDonald con el Creador del universo?

Pero el problema no está en que MacDonald tenga más virtudes que el Creador del universo.
El problema está en cuánto conocemos a Dios.

Un empresario rico que entrega su vida para correr su carrera de poder y dinero solo necesita mirar a su alrededor para ver los beneficios que obtiene con su esfuerzo.
Para encontrar más valor en Dios que en cualquier otra cosa se necesita una obra sobrenatural diaria.
Mañana continuamos...


Luis Rodas


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