Ama a otros, busca su bien CULTIVANDO UN CARÁCTER PIADOSO



“El amor es benigno” (1 Corintios 13:4)

¿Qué es la benignidad?
William Perkins (1558-1602):
“La benignidad es una virtud por la que compartimos a otros las buenas cosas que Dios nos concedió, para su bien y su provecho.
¿Qué compartimos a otros?
Desde nuestros bienes de este mundo hasta nuestras mismas vidas, si fuere necesario"
(“The Works of”. Vol. 2).

La benignidad es vital para poder comprender lo que el verdadero amor es:
No hay amor sin benignidad.
Esto es:
¡no podemos imaginar que estamos amando a alguien si no estamos dejando de lado la búsqueda de NUESTRO PROPIO BIENESTAR, para ocupar tiempo pensando en como hacer bien a otros y luego llevarlo a la acción!

Como escribió muy claramente Jerry Bridges: “La persona que ha cultivado la benignidad ha extendido su pensamiento más allá de sí misma y de sus propios intereses, y adquirido un interés genuino en la felicidad y el bienestar de los que la rodean” (“The Practice of Godliness”).
La persona benigna es la que busca y quiere el bien de los demás. Nunca es sólo un bonito sentimiento sin acción (1 Juan 3:17,18).

- El amor benigno es lo que nos lleva a involucrarnos en la obra de la Iglesia cuando podríamos vivir una vida egoísta y cómoda.
- El amor benigno es lo que nos lleva a tomarnos el tiempo de enseñar la Palabra de Dios a nuestros hijos, cuando lo más fácil es dejarlos frente a un televisor o una computadora todo el tiempo.
¿Acaso existe algún bien para ellos de mayor importancia eterna que formarlos en las Escrituras y la piedad?
- El amor benigno es lo que nos lleva a ser fieles a nuestras esposas/os pensando en no hacerles daño más que en saciar nuestros deseos carnales.
- El amor benigno es lo que nos lleva a defender la verdad (1 Timoteo 3:15), aún cuando podríamos elegir permanecer en el lugar cómodo y seguro del silencio, en vez de meternos en posibles problemas.
- El amor benigno es lo que nos lleva a predicar el evangelio en el trabajo, arriesgándonos al rechazo o menosprecio.
- El amor benigno es lo que nos lleva a separar dinero cada mes en la obra de la Iglesia de Cristo, la ayuda de hermanos, el apoyo a las misiones, mientras podríamos emplearlo en nuestro egoísmo y vanidad.

Esta es la razón por la que William Perkins (1558-1602) escribió lo siguiente:
"La benignidad es muy difícil de encontrar en estos días entre los hombres. La práctica común está de acuerdo al proverbio popular: ‘Cada hombre por sí mismo y Dios por todos nosotros’.
La búsqueda del hombre es la de conseguir comodidad, honores y riquezas para ellos mismos, mientras que el bien común no está contemplado”
(“The Works of”. Vol. 2).


Luis Rodas


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