El mundo no entiende la palabra "perder" 2ª parte - EL PECADO DE AMAR AL MUNDO



En el artículo anterior vimos la definición de “mundo”:
Grant Richison: “sistema de valores” (“Comentario de 1 Juan”. Pag. 48).
“Nuevo Diccionario de Teología”: “el ambiente cultural y social que la humanidad pecaminosa ha producido” (Pag. 656).

Vimos que este “sistema de valores” llamado mundo, esta “feria de vanidades”, se trata de una forma de ver la vida, de pensar y de actuar contraria a la de Dios.
Es una forma de vida centrada en uno mismo.

Este mundo vive, respira, lucha, habla, por una palabra: “ganar”.
Este mundo comprende perfectamente la palabra “ganar”.
En cualquiera de sus formas.
Cada uno a su manera, con sus métodos, con su forma de llegar a su meta: “ganar”.
Ese es el gran ideal: ganar todo lo que se pueda.
No hablo solo de dinero.
Se trata de un “ganar” en todo.
Siempre el centro de la vida está puesto en el “ganar”.
Cualquier forma de vida que incluya la meta de ganar todo lo posible en este mundo, es comprensible para el mundo.
No importa como vivas, lo que hagas, a qué te dedicas, qué seas....
Si vives para ganar bienestar para ti... el mundo lo aprueba...
Ganar es el lenguaje de este mundo...
El 100% de las cosas de este mundo está enfocado en la palabra “ganar”.
“Perder” es la palabra prohibida.
Colegio
Trabajo
Matrimonio
Hijos
Deportes
Viajes
Fines de semana
Amigos
Negocios
Todo, todo, todo.....

No solo hablo de que el perdedor es visto como lo peor de lo peor, el despreciado, alguien digno de burla, el no amado....
No solo eso....
Sino hablo de algo peor....
Hablo de un tipo de persona totalmente incomprensible para este mundo: el que no pierde porque no puede ganar, sino que pudiendo ganar decide perder....

Este tipo de persona se sale por completo del pensamiento de este mundo. No puede ser comprendido de otra manera que como un loco, un ser peligroso...

El mundo puede llegar a entender que haya existido en otro tiempo alguna persona que solo vivió para ayudar a otros. Que en vez de ganar para él, se haya dedicado a perder para que otros ganen.
El mundo puede hasta hablar bien de alguien que alguna vez haya vivido así. Pero es capaz de matar a alguien cercano que se atreva, en el presente y cerca de él, a vivir así y comience a influenciar a otras personas a vivir así.

“¿No pensar en tu futuro?” “¿Perder tu vida?” “¿No buscar tu propio bien?” “¿No amarte a ti mismo?” “¿Entregar tu vida para ganar algo en el cielo? ¿Qué es el cielo? ¿Quién sabe si hay cielo? La vida es aquí y ahora. No arruines tu vida. Vive, disfruta, gana, consigue, sé feliz ahora, progresa”
Todo eso es completamente correcto para este mundo.
Mientras busques ganar para ti, está bien.
Hasta la religión la pueden ver como algo bueno, si tu religión se trata de “ven a la Iglesia y Dios te va a bendecir, y todo irá mejor” o “desde que voy a la Iglesia me siento mejor y Dios me ayuda en todo”.
El mundo puede entender eso.
Te dirán: “Bueno, si te hace bien y te ayuda, está bien”.
El mundo lo puede entender porque aun se trata de “ganar”.
Muchos no creerán y pensarán que ellos no necesitan a Dios para lograr su meta de “ganar”. Ellos tiene su propia forma de llegar.

Pero ni se te ocurra mencionar la palabra prohibida: “perder”.
Te mirarán como a un loco digno de temer. “¿Perder?.... uhhhmmm cuidado”.

¿Por qué? Porque todas sus vidas están centradas en sí mismos.
La esencia del mundo es ganar para sí.
“¿Te hace feliz? Qué bien”. “¿Te hace mal? Es malo”.
La balanza del mundo tiene de un lado “ganar” y del otro “perder”.
Así se mide TODO.

Y de repente a alguien se le ocurre leer en la Biblia Mateo 16:21-26...
"Desde entonces comenzó Jesús a declarar a sus discípulos que le era necesario ir a Jerusalén y padecer mucho de los ancianos, de los principales sacerdotes y de los escribas; y ser muerto, y resucitar al tercer día. 
Entonces Pedro, tomándolo aparte, comenzó a reconvenirle, diciendo: Señor, ten compasión de ti; en ninguna manera esto te acontezca. 
Pero él, volviéndose, dijo a Pedro: ¡Quítate de delante de mí, Satanás!; me eres tropiezo, porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres.
Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame.
Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará.
Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?"

Cualquiera que se atreva a enseñar esto, vivirlo e intentar llevar a la Iglesia a perder sus vidas por Cristo, ese hombre tendrá muchos problemas.
Pero la realidad es que ser cristiano es perder nuestra vida en este mundo:
Juan 12:25 "El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardará".

No puedes tener lo mejor de los dos mundos. O estás perdiendo tu vida en este mundo y viviendo para los Cielos, o estás viviendo para el mundo, el mundo te ve como uno más de ellos pero con una religión y sólo te estás engañando.

Un ejemplo de “perder” fue Pablo: Filipenses 3:1-11 "Por lo demás, hermanos, gozaos en el Señor. A mí no me es molesto el escribiros las mismas cosas, y para vosotros es seguro. 
Guardaos de los perros, guardaos de los malos obreros, guardaos de los mutiladores del cuerpo. 
Porque nosotros somos la circuncisión, los que en espíritu servimos a Dios y nos gloriamos en Cristo Jesús, no teniendo confianza en la carne. 
Aunque yo tengo también de qué confiar en la carne. Si alguno piensa que tiene de qué confiar en la carne, yo más: circuncidado al octavo día, del linaje de Israel, de la tribu de Benjamín, hebreo de hebreos; en cuanto a la ley, fariseo; en cuanto a celo, perseguidor de la iglesia; en cuanto a la justicia que es en la ley, irreprensible. 
Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo. 
Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo, y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe; a fin de conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a él en su muerte, si en alguna manera llegase a la resurrección de entre los muertos".

3:7 “he estimado”:
William Hendriksen: “Expresa la idea de llegar a un certero juicio basado en un cuidadoso examen de los hechos” (“Filipenses”. Pag. 180,181).

John MacArthur: “La palabra griega que se traduce ‘ganancia’ (‘kérde’) es un término de contabilidad... y la que se traduce ‘perdida’ (‘zemían’)  también es un término de contabilidad que describe una pérdida bursátil” (“Biblia de Estudio”. Pag. 1677).
Es como si hiciera dos columnas: Ganancias y pérdidas.
Lo que antes figuraba en la columna de “ganancias” en su empresa, ahora pasó a la columna de “pérdidas”.

3:8:
Es como si dijera: “Todo lo que me pueda causar reputación, aceptación, prestigio, orgullo, lo considero como la basura que no me tengo que olvidar cada día de sacar de mi casa. Es basura”.
Su vida pasa a la columna de “pérdida” para que Cristo pueda ser anotado en la columna de “ganancia”.

No hay punto intermedio: si te llevas bien con este mundo es porque eres igual a él. Si pierdes tu vida por Cristo, si entregas tu vida entera por el bien de otros, ya no perteneces a este mundo y el mundo te aborrecerá:
Juan 15:18,19 "Si el mundo os aborrece, sabed que a mí me ha aborrecido antes que a vosotros. Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso el mundo os aborrece".


Luis Rodas


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