Inmoralidad sexual: huye 1ª parte



"Aleja de ella tu camino, y no te acerques a la puerta de su casa” (Proverbios 5:8).

 Este gran consejo es aplicable para todo aquel que se ve tentado ante la inmoralidad sexual.
Un no nacido de nuevo ama el pecado y no hay nada que impida que vuelva a él (Juan 8:34).
Pero el nacido de nuevo, SÍ puede obedecer esto (Romanos 6:17,18).

 Hay lugares donde el cristiano no es bueno que entre, hay personas que el cristiano no es bueno que visite ni que entable con ellas una conversación privada, hay cosas que el cristiano simplemente NO debe mirar.
La desobediencia a esto es darle lugar a tus pasiones y al diablo. Uno no puede esperar desobedecer a Dios entablando una relación con una mujer u hombre en un trabajo (por ejemplo) mientras le pide al Señor que lo ayude a no estar tentado con él o ella.
 Hay situaciones en las que entramos, donde ya es muy difícil decir "NO". Simplemente no debemos acercarnos a ese lugar, y si por alguna razón nos vemos envueltos, DEBEMOS HUIR CUANTO ANTES.

 El consejo bíblico es lo suficientemente directo: “aleja de ella tu camino y no te acerques a la puerta de su casa”.
 Hay momentos donde es necesario huir.
 El apóstol Pablo aconseja sabiamente a Timoteo: "HUYE también de las pasiones juveniles" (2 Timoteo 2:22).

Esto es lo que hizo José:
 Luego de ser vendido por sus hermanos, José fue comprado en Egipto por un hombre rico llamado Potifar. Este terminó poniendo a su cuidado todo lo que tenía.
 El problema fue que "era José de hermoso semblante y bella presencia" (Génesis 39:6) y la esposa de Potifar se empeño en adulterar con él:

 "Aconteció después de esto, que la mujer de su amo puso sus ojos en José, y dijo: Duerme conmigo.Y él no quiso, y dijo a la mujer de su amo: He aquí que mi señor no se preocupa conmigo de lo que hay en casa, y ha puesto en mi mano todo lo que tiene.No hay otro mayor que yo en esta casa, y ninguna cosa me ha reservado sino a ti, por cuanto tú eres su mujer; ¿cómo, pues, haría yo este grande mal, y pecaría contra Dios?Hablando ella a José cada día, y no escuchándola él para acostarse al lado de ella, para estar con ella,aconteció que entró él un día en casa para hacer su oficio, y no había nadie de los de casa allí.Y ella lo asió por su ropa, diciendo: Duerme conmigo. Entonces él dejó su ropa en las manos de ella, y huyó y salió.Cuando vio ella que le había dejado su ropa en sus manos, y había huido fuera,llamó a los de casa, y les habló diciendo: Mirad, nos ha traído un hebreo para que hiciese burla de nosotros. Vino él a mí para dormir conmigo, y yo di grandes voces"(Génesis 39:7-14).

 José por salir corriendo ante este acoso terminó preso por algunos años. Pero luego, no solo Dios lo transformó en la segunda persona de más influencia de todo Egipto, sino que fue el medio para que todo su pueblo se salve.

En él tenemos un buen ejemplo de simplemente HUIR.


Luis Rodas


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