3- Autoconfianza - SERIE: COMO SE VERÍA UNA IGLESIA CON GENTE LEJOS DE DIOS.


Mateo 5:5:
“Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad”.

La expresión “mansos” (“praús” en griego): se refiere a “humilde, apacible, manso”. 
El ser humano se rebeló a Dios. Y decidió vivir toda su vida escondiéndose de su consciencia, entregado al pecado y toda distracción y engaño que encuentre (Tito 3:3; Romanos 3:10-18).
Aquí Jesús habla de la actitud justamente opuesta: una persona que está rendida a Dios. 
Si unimos las características anteriores podremos entender mejor qué es ser “manso”.
Se trata de un “pobre en espíritu”, aquel que en vez de huir del dolor de reconocer sus propios fallos, incapacidades, las consecuencias de sus errores, en vez de insensibilizarse, se postra ante Dios humillado, quebrantado y depende de EL por completo en todo.

Jesús dice: “Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad”.
¡Este es el tipo de actitudes de aquellos que están caminando hacia el reino de los cielos!

Cuando una persona está lejos de Dios no ora.
Todos sabemos que tenemos que orar. Y si tomamos un poco más de consciencia de que tenemos que orar decimos: “uff me voy a comprar un libro sobre la oración”. O conseguimos algunas predicaciones sobre la oración.
Orar se ora orando.
No oramos porque creemos que podemos solos.
El Salmo 10:4 dice: “El malo, por la altivez de su rostro, no busca a Dios”. No se trata tanto de no saber cómo orar. Se trata de que no acudimos a Dios cada día pidiendo su ayuda para todo, porque pensamos que podemos nosotros. Y si acaso hacemos alguna oración es sólo como una especie de amuleto de la suerte adicional. No porque pensemos que si Dios no nos ayuda fracasaremos como el salmista que dice: “Si Jehová no edificare la casa, en vano trabaja los que la edifican” (Salmo 127:1).

¿Cuanta dependencia real de Dios hay en nuestras congregaciones?
¿Cuanto hacer lo imposible porque confiamos que Dios puede?
He estado en congregaciones donde alguna hermana muy mayor me decía: “Hermano pastor, acerca de eso que usted dijo, necesitamos orar. Y Dios lo hará”. ¡Que ejemplo!
Personas que se atreven a abrir sus corazones a otros porque si ven en ellos mismos muchas miserias y si otros también las ven, ellos confían tanto en el perdón disponible a través de la obra de Cristo, y tanto en la ayuda de Dios para ellos, que saben que saldrán adelante.
Muchas veces he visto congregaciones que se llenan la boca hablando del poder de Dios. Pero luego huyen corriendo de ver sus propios errores. ¿Por qué? No quieren desanimarse. Pero ese Dios Todopoderoso, si dependemos de EL, puede aún con gente como nosotros.

Cuando una persona está lejos de Dios tiene matrimonios inexistentes, pero mira para otro lado. Ya renunciaron a intentar tener una relación matrimonial de amor, deleite mutuo, compañerismo. Cuantos matrimonios no son más que compañeros de responsabilidades. Nada más. Pero ya lo intentaron y fracasaron. Y cuando lo vuelven a intentar terminan peleando peor. Por lo que prefieren dejarlo así y hacer como si no pasara nada.
Los “mansos” están sometidos a Dios, y dicen: “Dios me dio un matrimonio. Es una relación diferente a cualquier otra. Es una relación diferente a la que puedo tener con un amigo, con un hermano de la Iglesia, con un compañero de trabajo. Es un matrimonio. Y aunque me declaro incapaz por mí mismo, yo quiero tener una relación de amor con mi esposa/esposo. Dios ayúdame. Tú puedes”. Y claman a Dios cada día. Esperan en EL. Avanza por fe y avanzan en lo imposible.
Nuestros matrimonios deben ser diferentes a los de este mundo. Con nosotros está Dios.

A este tipo de personas, a los “pobres en espíritu”, los que se atreven a llorar, los “mansos”, Jesús las cataloga como “bienaventurados”. Estos son los “bienaventurados” de Dios. Ellos son sus bendecidos. A ellos les espera el reino de los cielos. Con ellos Dios desarrolla sus maravillas cada día en la tierra. Son los “pobres en espíritu”, los que se atreven a llorar, los mansos que dependen por completo en EL.
El Salmo 34:18 afirma: “Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón”. (Algo similar en Isaías 57:15).

RAROS
Lamentablemente debemos decirlo: estos son raros hoy en día.
Lo que está de moda es ser autosuficiente, desarrollar una gran autoestima que nos haga pensar que podemos, exaltarse como un gran hombre de Dios, permanecer con el corazón frío, duro.

Luego de la obra de Jesús en la cruz, nuestro gran problema no es nuestra debilidad o incapacidad. Nuestro gran problema es que creemos que podemos solos. Confiamos demasiado en nuestra propia capacidad. El de nuestra sociedad no es un problema de baja autoestima. ¡NO! Es un problema de sobreestimarse y pensar que no necesitan a Dios. Que pueden solos.

Tenemos señales por todos lados de la lejanía de Dios en nuestras congregaciones, pero siempre preferimos huir del dolor de reconocer nuestra realidad y de la humillación, por lo que encontramos todo tipo de excusa.
¡Nuestro gran problema es el orgullo!





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