13 ¿Así es que somos Cristocéntricos? - Reflexiones acerca de la Navidad



En esta época, al llegar el fin de año, se suele recordar el nacimiento de Jesús.
Más allá de las discusiones de la fecha en la que nació, una buena pregunta es: si acaso quisiéramos celebrar en este momento el nacimiento de Cristo, ¿qué deberíamos celebrar?

Bueno, algunos celebran sólo un bonito y ejemplar acto de amor que debemos imitar en estas fechas, otros aprovechan para animar a creer que el próximo año será mejor, otros insistirán en un mensaje inclusivo donde el cómo vivimos es un tema totalmente menor y lo importante es el aceptarnos hagamos lo que hagamos; y otros hablarán de perdón sin cambio de vida: “iupi… creo en Jesús, todo eso que amo y Dios aborrece no me va a llevar al infierno. Amo esta religión”…
Incluso, habrá otros más bíblicos que pensarán que todo el evangelio es: “hace 20 años ó 30 años, o el tiempo que sea, yo estaba perdido en el pecado y creí en Jesús como el pago de mi culpa, y mi vida cambió”. Y esto es repetido interminablemente en cada predicación y canción de domingo, “yo me iba al infierno pero, gracias a Jesús, ya no”. La idea en esta perspectiva es que cualquier otro mensaje es salirse del anuncio del evangelio, y ellos, por encima de todo, quieren ser “Cristocéntricos”, o “centrados en el evangelio”.
Pero una buena pregunta es: ¿de verdad centrarnos todo el tiempo en “yo me iba al infierno pero, gracias a Jesús, ya no”, es el todo del evangelio? ¿Sólo si vivimos centrados en esto podemos ser “Cristocéntricos”?

Para muchos ya la pregunta parece ser ofensiva.
Pero la realidad es que:
1- Si fuera sólo eso, el evangelio sería un mensaje centrado en el hombre y no en Dios.
2- Si fuera sólo eso, el evangelio tendría mucho que decirnos del cambio que sucedió en nuestra vida hace 20 ó 30 años, pero muy poco para decirnos en el presente, y muy poco para decirnos acerca del futuro (fuera del evitar el infierno).
3- Si fuera sólo eso, ¿por qué Dios nos dio un enorme compendio de 66 libros, en vez de un libro de unos 40 capítulos máximo donde nos cuenta lo esencial para evitar el infierno, y al final una pequeña formula para encontrar perdón de pecados?
4- Si fuera sólo eso, deberíamos empezar a pensar que Pedro y Pablo no eran “Cristocéntricos”, o “centrados en el evangelio”, ya que al estudiar sus predicaciones públicas (por ejemplo Hechos 2:14-40; 3:12-26; 17:22-31) o no encontramos ese mensaje, o lo encontramos rodeado de otros puntos realmente centrales.
5- Incluso, si fuera sólo eso, deberíamos preguntarnos si Cristo fue “Cristocéntrico”, ya que encontramos que EL habló sobre innumerables temas que son vitales para nuestro pasado, presente y futuro; y no sólo anunció algo como: “Reconoce que eres pecador y cree en mí. Tendrás seguridad de que no te vas al infierno”.

Incluso es llamativo el propósito que el apóstol Juan le da al nacimiento de Jesús: “Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo” (1 Juan 3:8).

Vamos a seguir hablando de esto en la próxima reflexión…


Luis Rodas


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